Opinión

Inventando un futuro

Lunes 11 de febrero de 2013
Este febrero de viento y lluvia y nieve invita al recogimiento y a la reflexión. Y es cierto que apetece el guarecerse en casa con la perspectiva de un buen libro. Es esto lo que hago con “Las identidades”, el magnífico poemario que acaba de publicar en Visor el poeta roteño Felipe Benítez Reyes. “Tu tiempo contra ti. Tú desde el tiempo”. Encuentro este verso que sirve no solo para comprender la historia de un hombre, sino también para observar a un hombre en la historia. Y el aire que sopla detrás de los cristales mueve las ideas como a las hojas muertas y a las bolsas de plástico y pienso en la gente de mi generación, en los que nacimos a finales de los setenta, cuando renacía –tras un silencio oscuro de cuarenta años– la democracia española. Nacer en 1978 era nacer con una Constitución bajo el brazo. Nuestra historia ha sido la historia de este tiempo. El triunfo, el optimismo de la historia eran nuestro optimismo y nuestro triunfo, el escrito que certificaba que habíamos hecho bien las cosas. Pero este relato está tocando a su fin.

Es un proceso que comenzó hace unos años, que crece por momentos y que es fruto de factores muy diversos: nuevas lecturas de la historia, separadas de la línea oficial imperante hasta entonces; una crisis económica que ha provocado una crisis sistémica y estructural; el descrédito de la política, su sometimiento a los poderes financieros; la angustia de los seis millones de parados; la corrupción… Cada uno de estos elementos y otros muchos tienen su explicación y su origen propios y merecerían un análisis detallado que no cabe en estas líneas, pero todos ellos convergen hacia un mismo punto: la impugnación del modelo político en el que ha vivido este país en los últimos años. No se puede detener el tiempo y quien no perciba esta mutación no ha comprendido nada. El cambio está en marcha, pero no somos presas de un destino dictado por los dioses. Los ciudadanos de hoy hemos de ser los encargados del timón. La nostalgia no ayuda, pero tampoco ayudará hacer tabla rasa. Sería injusto meter todo en el mismo saco del fracaso. La objetividad y el desapasionamiento serán necesarios y será necesario preservar los valores, los principios, los derechos de estos otros casi cuarenta años, esta vez de democracia. Corregir los errores, que son muchos, pero mantener y mejorar los aciertos, que asimismo son muchos, muchos más. Mirar hacia delante y no desandar los logros. Reconocer, y es verdad, que este mes de febrero también trae días de luz y de sol. Es el deseo que uno tiene como ciudadano, pero es también el intento egoísta de las mujeres y los hombres que, como yo, necesitamos salvarnos en medio de la historia, creer que sí hubo algo que mereció la pena. “… quien hace memoria no hace más / que inventarle un futuro a su pasado” escribe Benítez Reyes en otro poema…