Opinión

Italia: a una semana del voto

Andrea Donofrio | Domingo 17 de febrero de 2013
A falta de una semana del voto, el resultado de las elecciones italianas sigue siendo una incógnita. El pésimo sistema electoral (rebautizado porcellum), la probable alta tasa de abstención y el elevado porcentaje de indecisos complican la situación, generando preocupación y el temor a una posible Italia ingobernable. Los sondeos dibujan un panorama poco claro y muestran el desencanto de los italianos hacia la política. Se perfila un escenario inestable e incierto, que podría perjudicar a otros países (como España), debido al efecto contagio. Alemania, la Unión Europea y los Estados Unidos miran con desconfianza y aprensión el proceso y, aunque procuren no injerir en los asuntos internos italianos, en diferentes ocasiones han intentando recordar a los electores la responsabilidad de Berlusconi en la crisis italiana.

Según los sondeos, en las últimas semanas se ha asistido a un aumento de las preferencias por Silvio Berlusconi: es evidente que se debe a las promesas (irrealizables) de los últimos días. Cuatro millones de puestos de trabajo, amnistía fiscal, devolución del impuesto sobre la primera casa: cada día ofrece más, como si ¡se tratara de una casa de subastas! No debe extrañar que Monti defina los intentos del cavaliere como una forma “de comprar votos”. Absurdo aparece que los italianos le crean: ¿cómo fiarte de alguien que en sus años de Gobierno se ha preocupado sólo de sus intereses personales? Y mientras Monti no consigue librarse de la “austeridad”, avanza en los sondeos Beppe Grillo, líder del Movimiento Cinco Estrellas. El cómico genovés es capaz de llenar plazas y arrancar aplausos allá por donde va. Pueden compartirse algunas de sus afirmaciones, sobre todo aquellas realizadas contra los privilegios de la casta política. Grillo muestra una gran habilidad al presentar el diagnostico italiano y poner el acento en sus males. Sin embargo, las recetas que ofrece pecan de ser vagas y tendentes al populismo. Si a esto unimos su dudoso acercamiento a los neofascistas de Casa Pound y la expulsión de un periodista “porque su televisión criticaba el movimiento”, mal andamos: espero que no sea esta la democracia del futuro…Por otro lado, Bersani, candidato por el Partido Democrático, tímidamente parece más preocupado en “no meter la pata” que en detallar su programa político, quizás también para tener más margen de maniobra a la hora de negociar un posible acuerdo con sus futuros aliados (Vendola y ¿Monti?), sin tener un excesivo vinculo programático.

Y mientras el país se prepara con expectación –y algo de resignación- para las elecciones, nuevos escándalos le golpean -Finmeccanica, Monte dei Paschi di Siena, los escándalos de Lombardia-, tanto que la situación ya se compara con Tangentopoli. Cada día se asiste a un nuevo escándalo de corrupción, cuyos protagonistas pertenecen a los diferentes partidos. Es difícil estimar si alguno de ellos se beneficiará de estos escándalos en términos electorales, si sacará provecho de las incesantes corruptelas políticas que afectan al país. Lo que parece claro es que los síntomas de esta situación se parecen mucho a los de 1992, con una diferencia: lo que antes parecía insostenible, ahora resulta insoportable. Ante una crisis tan grave, los italianos no parecen dispuestos a aceptar esta situación. Por eso, crece el malestar, el desencanto hacia la política, el deseo de abstenerse. Y no basta ya con la unánime condena de los políticos: los italianos están hartos de parole, parole, parole, auguran cambios y castigos. Peor aún es la postura de Berlusconi, que sin ningún tipo de vergüenza –sí algo de realismo y cinismo- justifica los sobornos, afirmando que “las comisiones existen en todo el mundo; basta con el moralismo de los jueces”. Estamos ante una catástrofe ética y moral. Y lo peor es pensar que ahora se vota, que, como bien se sabe, representa el “momento perverso” de la democracia, entre promesas demagógicas, compra de votos, nuevos clientelismos y populismos modernos. ¿Italia saldrá de esta?