Cultura

Ángel Schlesser apuesta por prendas urbanas sofisticadas

Madrid fashion week

Martes 19 de febrero de 2013
Nos encontramos en una mítica escena acontecida en los años 20, la música de jazz suena y las mujeres con más estilo y glamour de Nueva York desfilan marcando unas siluetas ligeramente entalladas mostrando importantes volúmenes creados con la técnica del moulage. María Barros consigue encontrar el punto perfecto entre moda y música.


ÁNGEL SCHLESSER
Con el objetivo de "intentar hacer del vestuario normal, algo especial", Ángel Schlesser ha enfilado la recta final de la segunda jornada de la Mercedes-Benz Fashionweek Madrid con una colección de corte clásico y sofisticado, marcado por la silueta "oversize" y el corte masculino.

Schlesser ha escrito un guión en clave urbana con el abrigo como protagonista y con una reducida presencia de moda de noche -solo tres vestidos-, ya que está convencido de que "cada vez funciona menos", ha explicado a Efestilo. "La noche cada vez es más informal", argumenta el diseñador, que sabe que la sofisticación de sus prendas de noche y cóctel tiene más probabilidades de tener éxito en verano, cuando llega el calor y abundan los bautizos, bodas y comuniones.

En esta línea urbana sofisticada, la pieza que mejor resume esta línea argumental es un vestido de línea ovalada que, aunque aparentaba ser punto, tiene una textura formada por pequeñas lentejuelas en tono azul oscuro, una prenda que puede valer tanto de de día como de noche y que resume la actitud que el diseñador cántabro ha querido imprimir a su colección.

La combinación de un abrigo ancho de forma ovalada hasta la rodilla, con pantalones a juego en rojo bermellón, es uno de los estilismos favoritos de Schlesser, que, aunque es fiel a los colores planos y apuestas seguras como el blanco y el negro, en esta ocasión ha utilizado un reducida selección de estampados y tejidos con textura.

Con patrones fuertemente estructurados pero con devoción por la silueta femenina, el abrigo ha sido el auténtico protagonista del desfile, siempre acompañado por vestidos y faldas hasta las rodillas, pantalones pitillos y chaquetas de líneas masculinas y toque burgués.


VICTORIO&LUCCHINO
Sin abandonar sus sellas de identidad como los volantes o los madroños, los diseñadores Victorio&Lucchino han traído desde Sevilla una colección totalmente renovada, en la que las prendas se envuelven con un nuevo código abanderado por la vanguardia y la cultura española. Con tejidos tecnológicos, ecológicos y nobles como la lana fría o la seda, han confeccionado innovadoras prendas.

"Lo más divertido ha sido mezclar tejidos tan diferentes como el de las lentejuelas, la lana o el terciopelo", ha contado a Efestilo José Luis Medina, alma máter de la firma junto a José Luis Medina Corral, quien ha cosido una serie de vestidos de lana fría con raya diplomática con una falda interior de muselina cuajada de lentejuelas.

Ni un solo pantalón, todo vestidos, la mayoría con los hombros marcados y con el talle bajo. Si unos presentaban pliegues que daban volumen y movimiento, otros mostraban cuellos bebé realzados con pompones y borlas de terciopelo. Casi todos los elementos decorativos que han acompañado a Victorio&Lucchino en su carrera han estado presentes en este desfile, pero mucho más contenidos.

Para la fiesta, han apostado por vestidos largos con un toque más fresco y juvenil y "con aire 'vintage'", ha puntualizado Medina, quien asegura que hoy en día la mujer solicita prendas más "discretas".

Como es habitual en su trayectoria profesional, para las prendas de otoño-invierno de día prefieren colores contenidos como el gris, el marrón, el topo, el negro y el camel. Sin embargo, el morado, el azul y el rosa han dominado la paleta cromática nocturna. Cerró el desfile un vestido palabra de honor en verde tornasolado con sutiles velos plisados, que iban desde el escote hasta el bajo de la falda.


ROBERTO VERINO
Roberto Verino cree que su deber como diseñador ante el desánimo y la caída del consumo es hacer prendas de "gran calidad" que sean una "inversión, y no un gasto", y que tengan la capacidad de generar "ilusión" en el cliente. Con estos ejes ha pertrechado "Luxury Connection", una colección inspirada en el brillo y alegría de los años 20 y 70, dos etapas marcadas por un fuerte optimismo, que es lo que este gallego quiere transmitir.

"Llorando no hacemos nada", ha advertido en una entrevista con EFEstilo, en referencia a la crisis. Con esta clave en mente ha ofrecido una colección variada y "apetecible", destinada a un hombre y una mujer seguros de sí mismos a los que quiere "hacer feliz" con su propuesta para el próximo otoño-invierno.

Verino revisa el fondo de armario de la mujer española con "looks" de dos piezas -chaqueta con falda o pantalón- de color neutro para el día "que combinan con todo", y luego viaja a una selección de noche concebida para que la mujer "no se sienta disfrazada", pero sí con "mucha sofisticación y un punto 'sexy'", detalla.

Mucho brillo ha desfilado sobre la pasarela gracias al diseñador gallego: el del terciopelo de trajes tipo túnica de noche con tonos inspirados en el color del vino; el de la luz de los estampados dorados sobre fondos negros, y el de las telas metálicas color plata de vestidos de gala. Pero también han brillado trajes de lana con un tratamiento que lo convierte en "print" de pitón o malla metálica, con patrones típicos de los setenta, faldas con vuelo, espaldas caídas o abiertas y sombreros de ala ancha.

El hombre de Verino se decanta por trajes de corte tradicional con patrón ajustado en el pantalón y abrigos de grandes solapas, en las que se ha añadido piel, como el zorro, un elemento protagonista de su colección, en complementos y piezas de vestir.


ROBERTO TORRETTA
Con una paleta cromática concreta y corta, pero intensa, Roberto Torretta ha presentado una colección en la que el mono en distintos tejidos y matices ha sido la prenda estrella. "Es interesante, nueva y práctica, además de femenina y seductora", ha dicho a Efestilo el creador de origen argentino.

"Esta colección es una evolución de mi trabajo anterior, pero con novedades", ha puntualizado Torretta, quien ha compuesto una paleta cromática concreta a base de negro, gris, marino, marrón, rojo y verde pistacho, este último en un estampado y en algún que otro complemento.

Novedades que han pasado por entallar las prendas en la cintura, presentar faldas más largas y pantalones más anchos", ha matizado el diseñador, que califica su trabajo de "concreto, femenino y sofisticado". Otra de las novedades han sido los vestidos de cuero con largo a la rodilla tatuado con hermosos brocados en oro viejo en la zona de la cintura y de los hombros.

Sobre la pasarela se han visto siluetas marcadas, mangas más holgadas y hombros realzados, prueba de ello han sido los abrigos adamascados, los tres cuartos de astracán azul y los chaquetones de piel confeccionados con visón cortados en tiras muy finas.

Como en otras colecciones, la napa ha estado presente, pero hoy plisada para conseguir un nuevo efecto con aire "vintage". Chaquetas de corte clásico, coquetas cazadoras, vestidos sin mangas, faldas con apertura en la parte trasera y pantalones pitillos, todos conjuntados con zapatos de salón de tacón en tono camel.

En cuanto a los trajes de noche, Torretta ha preferido siluetas lánguidas, pero atrevidas con cortes asimétricos en los hombros y espaldas al descubierto, tanto en vestidos por encima de tobillo como en los monos, prenda que también ha vestido de fiesta. Los guantes largos coloreados en rojo, marrón y negro junto con las carteras de mano han sido los complementos elegidos por el argentino para definir a la mujer Torretta.


AILANTO
Con uno de los sellos más reconocibles de la moda española, los gemelos Iñaki y Aitor Muñoz, alma máter de Ailanto, vuelven a hacer gala de un lenguaje creativo fuera de toda tendencia, y colorean la próxima temporada otoño-invierno con un homenaje a la pintora Sonia Delanuay. Ucraniana afincada en París, esta artista fue una de las revolucionarias del diseño textil de los años veinte por sus diseños inspirados en formas cubistas y geométricas que estructuraba en composiciones rítmicas de apariencia artesanal.

Rítmica y artesanal también ha sido la colección de estos hermanos de raíces vascas que han mostrado una colección "de líneas orgánicas", protagonizada por la superposición de tejidos y "bastante colorida", ha explicado Aitor poco antes del mostrar su particular propuesta.

Así, han paseado piezas teñidas con una paleta de colores tierra, mostaza, azul, chillones rosas, lila o coral, que han llenado de color el segundo desfile de la pasarela madrileña acompañados por ricos estampados de flores y formas abstractas de corte cubistas.

Ha predominado la silueta "oversize" de abrigos de mohair estructurados y con grandes hombros, que han acompañado con aplicaciones de ganchillo en puños y cuellos, y que han guiado una colección cálida, con cuidados vestidos de líneas rectas armados en tejidos superpuestos y juegos de transparencias. Camisas con volantes fruncidos en el escote, en los que han estampado primorosas flores inspirados en Delanuay y la abstracción geométrica de formas cubistas sobre un fondo rosa de "looks" dos piezas, han destacado por encima del resto de piezas.

Acompañados por zapatos de Magrit y una pequeña selección de joyas de cobre esmaltadas en rosa caramelo y verde botella, los hermanos Muñoz ponen especial mimo y cuidado en los complementos y son también los autores de los bolsos en charol y piel de vivos colores que han acompañado sus diseños. Contentos con el resultado, han asegurado, que si tuvieran que quedarse con una sola pieza esta sería un vestido en gris perla con un pequeño abullonado en la falda y acompañado por primorosos "plisados hechos a mano" en cuello y la espalda, y acompañado por una delgada cinta teñida de modo artesanal y decolorada, que se ajusta a modo de cinturón.


MARÍA BARRIOS
Nos encontramos en una mítica escena acontecida en los años 20, la música de jazz suena y las mujeres con más estilo y glamour de Nueva York desfilan marcando unas siluetas ligeramente entalladas mostrando importantes volúmenes creados con la técnica del moulage. María Barros consigue encontrar el punto perfecto entre moda y música.

El amarillo y el negro protagonizan la paleta cromática de la primera parte del desfile, zapatos planos de charol acompañan vestidos entallados, los verdes también juegan un importante papel en la paleta cromática de María Barros combinados con tonos malvas en diseños que se caracterizan por la superposición de tejidos.

Los pantalones bombachos combinados con blusas de seda voluminosas dotan a la mujer de un aspecto masculino. Cabe destacar la presencia de estampados que crean combinaciones de color entre todas las tonalidades de la colección. El juego bicolor se hace presente en complementos (guantes y turbantes).

Suena "Amada mía" al cierre del desfile y los vestidos largos plisados crean la sensación mágica con colores rosas, verdes y negros. Los volantes se convierten en la estrella del desfile. Vestidos palabra de honor, con el hombro descubierto o con volantes en el cuello. Lana, seda en sus diferentes facetas, crepe de fil, punto y gasas dibujan una colección llena de volúmenes femeninos que estilizan el cuerpo de la mujer haciendo reminiscencia a los adorados años 20.

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