El penúltimo día de Madrid Fashion Week acoge los desfiles de Sita Murt, TCN, Etxeberría, Moisés Nieto, María Escoté y Martín Lamothe y, tras conocerse el ganador del premio L'Orèal al mejor diseñador, la jornada la cerrarán Miguel Marinero y Jesús Lorenzo.
MARÍA ESCOTÉ Y MARTÍN LAMOTHELa naturaleza en su vertiente más venenosa y la maquinaria trasladada a la moda son los polos opuestos que han inspirado las colecciones presentadas por María Escoté y Martín Lamothe en el último desfile de los diseñadores consagrados, que han participado en la 57 edición de la Madrid Fashionweek.
María Escoté ha recurrido a lo
s colores cambiantes de unas ranas venenosas de Sudamérica para tintar sus diseños de rojos, verdes, azules, amarillos, negros..., unas potentes tonalidades que, según han explicado a Efestilo fuentes de la firma, adoptan estos anfibios para huir de sus depredadores y atraer a sus víctimas.
La diseñadora ha jugado con la piel para confeccionar
cazadoras y pantalones en esta colección, a la que ha llamado "Poison" y en la que también ha incluido el vinilo para tejanos y sudaderas. Para vestidos largos ha optado por las gasas, mientras que ha dejado los tejidos sintéticos para prendas cómodas, entre ellas, los chándales que ha hecho para hombre. Unos diseños que, han explicado, están muy presentes en los mercados asiáticos, donde vende muy bien sus creaciones.
Su compañera de desfile, y una de las propuestas más destacadas de la tarde, la firma
Martin Lamothe, ha vertebrado su propuesta en torno al funcionamiento de las máquinas y su relación con el hombre en "Mechaniscs". La directora creativa de la firma Elena Martín ha descrito a Efestilo cómo ha utilizado materiales típicamente industriales como el caucho tricotado, la madera montada y el latón forjado, junto a otros elementos como paños y lanas frías para confeccionar sus diseños vanguardistas y sofisticados.
Con un marcado protagonismo de la piel, Martin Lamothe ha querido imitar ruedas de camiones o planchas, a través de
nuevas técnicas de estampación, moldeados y relieves con los que ha conseguido originales diseños en pantalones, abrigos o chaquetas. También ha mostrado en la pasarela un diseño en cuerdas de algodón que ha tintado para obtener un efecto de tricotosa y con las que ha realizado un traje de chaqueta "visualmente" blando. Los complementos, de Iu Gironés, también han sido hechos con piezas mecanizadas en metal, madera y piel, desde collares y gafas hasta corbatas.
ETXEBARRÍA Y MOISÉS NIETO Tras varios años desfilando como diseñadores emergentes en EGO, Roberto López Etxeberría y Moisés Nieto se han estrenado en la pasarela madrileña con una nota alta por sus respectivas colecciones, una para hombre y otra para mujer, que han tenido a la piel como protagonista.
Etxeberría (Eibar, Guipúzcoa, 1976) ha abandonado la
equipación completa para el hombre que ha diseñado en otras temporadas y ha centrado sus propuestas en el abrigo masculino. Etxeberría ha reflexionado sobre el hecho de que la crisis actual no permite la renovación de todo el vestuario y por ello ha presentado una colección casi en exclusiva de abrigos, a los que ha dotado de protagonismo convirtiéndolos en prenda principal, "cuando no única".
"París Berlín Moscú" es el título de esta colección, en la que
lanas, cueros y pieles se han combinado para crear originales y atrevidas piezas. En el desfile han podido verse 36 modelos de abrigo, uno de los cuales está elaborado con siete tipos de pieles, con un diseño de paracaídas y manga japonesa, que le dota de un volumen especial.
No había patrón para este
abrigo que fue naciendo a partir de las distintas pruebas, según este diseñador, que asegura haber tenido "un éxito brutal" en las ventas de sus anteriores colecciones, especialmente en el extranjero.
Bajo la definición de "Taxidermia", Moisés Nieto (Úbeda, Jaén, 1984) ha querido rescatar
prendas de piel de mercadillos internacionales, que ha deshecho y ha vuelto a coser "devolviendo la vida a algo muerto", ha relatado a Efestilo. Más dirigida al otoño que al invierno, la colección presenta una primera parte "muy masculina" en la que ha deconstruido gabardinas y abrigos de hombre para adaptarlos a la silueta femenina.
Son a estas prendas a las que ha incorporado esas pieles "rescatadas", que han acompañado en el desfile a otras piezas de corte recto. Una segunda parte de la colección es "totalmente femenina", inspirada en los años 40 y 50, con cinturas muy marcadas y estampados que imitan un suelo de parqué, que el diseñador vio en un edificio en la Gran vía madrileña.
Terciopelos de seda y de algodón en
verde oliva, ocre, dorado y burdeos son otras de las apuestas de Nieto para esta colección otoñal, en la que también ha mostrado trajes de noche de encaje negro.
TCNTCN ha querido que su armario esté protagonizado por el
abrigo, en su versión más cálida, y busque la comodidad por encima de todo frente al lujo asequible que proponen muchos compañeros de pasarela. Tener el abrigo como pieza estrella del invierno puede parecer una obviedad, pero si se analizan las propuestas que han desfilado durante la 57 edición de la pasarela, se verá que no siempre los diseñadores la eligen para subirla a la pasarela.
Totom Comella, directora creativa de TCN, ha ideado para la firma
una colección "versátil", en la que los abrigos han sido concebidos con el objetivo de dar "sensación de manta", y una paleta de colores que va desde los tonos caldera, rosa pastel, azul a negro y grises.
Diseñar
una colección de ropa "es similar a pintar un cuadro", ha precisado la creadora, quien propone mezclar piezas de felpa con seda, y el "cashmere" o angora con lentejuelas mate o algodón.
TCN ha subido a la pasarela en la cuarta jornada de la cita madrileña con la moda, una colección casual y con un
"toque grunge" para todo el día, en la que ha incluido una pequeña selección de prendas de ropa interior que, con un toque divertido, combina el encaje con tejidos "para vestir" como la lana tricotada en forma de ochos y la angora, típico de los jerseys.
El
"mestizaje" es otra de las claves de esta propuesta, cuyas piezas podrían ser tanto de verano como de invierno. Pañuelos y pantalones vaqueros descoloridos, o un mono en seda negra "completamente intemporal", dan forma a una propuesta en la que se impone la silueta "oversize" en la parte superior y el pantalón ajustado.
Poco a poco se imponen las pieles, aunque la firma catalana ha utilizado "solo conejo" teñido a rayas, en tonos azules y al natural, en abrigos y en complementos, aportando así un toque de sofisticación a su propuesta.
SITA MURT"Todo el mundo me pide punto y más punto, que es el ADN de mi firma desde 1924, y por eso mi colección está basada en este tejido", ha asegurado Sita Murt poco antes de presentar en la pasarela madrileña sus propuestas para el próximo invierno, unas prendas que define como "confortables y ponibles". En efecto, las piezas de punto que ha exhibido esta mañana en la cuarta jornada de la Mercedes Benz Fashionweek Madrid son faldas rectas y pantalones pitillo combinados con jerseys de corte masculino que transmiten calidez y naturalidad.
"Son piezas que te puedes poner por el día con unos vaqueros y de noche con algo
más sofisticado", ha indicado a Efestilo la diseñadora, que ha destacado la necesidad de crear prendas que se puedan poner en la calle.
En los colores que se han visto en esta colección destaca el "camouflage", un
tono neutro que ha combinado con grises pero también con dorados para dar un toque más sofisticado.
La labor de investigación que ha desarrollado Sita Murt sobre las
posibilidades del punto para esta colección ha dado como resultado unas texturas confeccionadas con más de diez cabos con diferentes hilos.
También ha mezclado el "mohair" con la lana para algunos minivestidos en los que ha combinado materias, colores y tipos de punto con estampados gráficos.
Además de las
prendas en punto, la diseñadora ha subido a la pasarela diseños minimalistas en faldas y pantalones. Junto al "camouflage", Sita Murt ha apostado por un violeta azulado que ha utilizado para livianas camisas de seda y un cálido color "venice", que recuerda a las fachadas de las casas venecianas.
Los vestidos de lana, algunos amplios y otros ceñidos al cuerpo, dejan la
espalda al aire, tanto para el día como para la noche, con una elegante propuesta de brillos sobre negro.