Los Lunes de El Imparcial

Jesús Sánchez Adalid: El camino mozárabe

RESEÑA

Domingo 24 de febrero de 2013
Jesús Sánchez Adalid: El camino mozárabe. Martínez Roca. Barcelona 2013. 512 págs. 18,90 €

Si entre los múltiples rincones con encanto de nuestro país uno elige la Ribeira Sacra como destino, se encontrará con unos paisajes agrestes, imponentes, vertiginosos como los cañones del Sil y del Miño, pero también se pueden apreciar los innumerables monasterios, conventos y templos que salpican las escarpadas laderas de esta región, siendo algunos de ellos, por su tamaño y ubicación, más parecidos a eremitorios que a conventos al uso.

Por otro lado, también se podría escoger como destino de unos días de asueto Córdoba, señorial, monumental, mezcla intensa de culturas y religiones, cuna de grandes pensadores, filósofos y artistas; capital del califato de los Omeya y ciudad de transcendencia histórica. No muy lejos de allí podremos quedar absortos ante los restos de Medina Azahara, vestigios de la demostración de fuerza, poder y riqueza que Abderraman III mandó edificar.

Al igual que podemos ver estos contrastes en la actualidad, El camino mozárabe nos abre los ojos ante los contrastes de todo tipo que se vivían en el siglo X en la Península Ibérica. De la mano de Jesús Sánchez Adalid, un auténtico experto en esta época de nuestra historia, podemos ver las dos caras de una misma moneda. Por un lado, la zona cristiana, el norte, los que luchan contra los infieles por recuperar las tierras que ellos invadieron y así poder volver a la unidad hispánica que hubo bajo la monarquía goda. Por otro lado, el territorio musulmán, el sur, los invasores que finalmente se han asentado en el territorio y pelean por su permanencia en él, tratando de recuperar el terreno perdido y expandirse más allá de los territorios inicialmente conquistados. Y en medio de ambas zonas, lo que podríamos denominar el canto de la moneda, la yerma Tierra de Nadie, reflejo del poder destructor de las guerras.

En este marco nos vamos a encontrar con dos historias de distinto origen, pero con numerosos nexos en común. Una embajada del reino cristiano, con destino a la capital cordobesa para recuperar los restos de un niño que encontró el martirio en esas tierras de los infieles, para poder venerarlos como santas reliquias. Y otra embajada del califato cordobés con destino a León, para pactar las condiciones y cesiones necesarias con el rey cristiano, de modo que devuelva al gran Abderraman III su califal edición del sagrado libro del Corán que le fue arrebatada en una batalla.

Uno y otro cortejo descubrirán las tierras de las que han oído hablar en términos siempre tendenciosos, hallarán formas de vida muy distintas a las suyas, paisajes y climas completamente opuestos a los que tienen en su tierra de origen. Pero también el lector, desde la perspectiva que esta novela le da, podrá descubrir la enorme gama de grises que realmente existía entre estos dos territorios, normalmente representados en antagónico blanco y negro.

Y, por supuesto, Sánchez Adalid impregna esta novela de un carácter didáctico, de modo que el lector al acabarla descubre la falsedad de algunos mitos siempre relacionados con esta época y ahonda en personajes, acontecimientos y datos, formándose una idea completa del interesante periodo histórico en el que se desarrolla esta apasionante trama.

El camino mozárabe habla de Historia, de política, de religión y de guerra, pero también de negociación, de devoción y de concesiones. La existencia de esos cristianos que vivían en territorio musulmán viviendo su fe, los mozárabes, es una buena muestra de que cuando la razón se impone a la fuerza el resultado es infinitamente más positivo. Este imperio de la lógica sobre la sinrazón es sin duda alguna uno de los elementos más importantes de la nueva obra de Sánchez Adalid.

Por Jorge Pato García

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