Madrid

Madrid llora a sus muertos y se encierra en sus casas

13:30 h: LOS SOLDADOS FRANCESES SOFOCAN LA REBELIÓN

Lunes 28 de abril de 2008
Nadie sabe con certeza qué furia se ha desencadenado en esta Villa. Por más que preguntamos e indagamos, nadie sabe las razones últimas de tanto odio y tanta desesperación. Es cierto que los incidentes de la plazuela del Palacio Real fueron la mecha que prendió la hoguera. Pero todo sucedió demasiado deprisa y con un extraño desarrollo. Por Madrid se han visto algunas caras que hace dos semanas también se vieron en Aranjuez provocando los tumultos que tan graves han sido para nuestros gobernantes. Y también se dice en algunos corrillos que Murat tenía todo preparado; como si previera este amotinamiento y aprovechara la situación para hacerse con el poder.

Las tropas francesas han actuado con celeridad. Han entrado en Madrid por los cuatro puntos cardinales. Eran más de 30.000 y en poco tiempo han confluido en el centro y tras una gran carnicería, han restablecido el orden. Los muertos son muchos, pero es imposible contarlos porque a la mayoría los han trasladado a sus casas y se ocultan para que los franceses no tomen represalias contra la familia. Y los heridos se ocultan por las mismas razones.

Dos bandos dañados
Los franceses también han sufrido lo suyo. La mayoría han caído en los primeros momentos. Luego, organizados y armados, ya resultaban inalcanzables para las navajas. En el asalto a Monteleón están cayendo muchos. Habrá que esperar a ver qué ocurre, pero de momento, las bajas entre los soldados imperiales son tantas que Murat quiere vengarse. “La sangre francesa ha sido derramada y clama venganza”, dicen que ha dicho. Ha hecho pública una ordenanza que entre otras cosas dice:

“Todos los que han sido presos en el alboroto y con las armas en la mano, serán arcabuceados. La Junta de Gobierno va a hace desarmar a los vecinos de Madrid. Todos los habitantes que después de la ejecución de esta orden se hallaren armados, serán arcabuceados. Todo lugar en donde sea asesinado un francés será quemado. Toda reunión de más de 8 personas será considerada junta sediciosa y deshecha por la fusilería. Los amos quedarán responsables de sus criados; los jefes de los talleres, de sus oficiales; los padres y madres, de sus hijos; y los ministros de los conventos, de sus religiosos.”

Son fusilados en el acto todos los que llevan cualquier navaja o utensilio que las tropas consideren arma. Así, ha sido fusilado el cirujano Ángel de Ribacova por llevar encima bisturís y objetos para las curas; y de la misma manera, zapateros, colchoneros o cerrajeros por llevar encima sus herramientas. No hay compasión ni razonamiento. A muchos se les fusila sin siquiera saber por qué y sin entender el idioma francés en el que se les acusa.

Muchos son los muertos que no tienen nombre, ya que ni portaban célula alguna ni sus familiares quieren reclamar sus cuerpos por miedo a represalias. De otros si se sabe su filiación; como Eugenio Aparicio, muerto en la Puerta del Sol, que deja viuda y cinco hijos; o el oficial de la Lotería José Fumagal, muerto de un balazo cuando asomó a un balcón frente a San Felipe el Real; o el mancebo de caballerías y esquilador Gregorio Martínez, arcabuceado cuando salía del Retiro. Y tantos otros, que se cuentan más de 100 muertos, de los cuales una cuarentena de militares.

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