Madrid

Todo ha terminado

14:50 h: “EL IMPARCIAL” EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

Lunes 28 de abril de 2008
El pueblo de Madrid y de toda España tiene que conocer los hechos que se han desarrollado en el Cuartel de la Montaña. Y por esta razón escribo estas líneas desde la derrota, pero no desde la humillación. Todos tienen que saber que entre sus muros se han escrito las páginas más heroicas de nuestra Historia.

No sé a ciencia cierta cuantos nos encerramos allí a las 9 de la mañana. Pero no creo que fuéramos más de 200 y al final, ni siquiera 35 estaban en condiciones de disparar un fusil o recargar una pieza de artillería de las pocas que quedaban. Y cargarlas con piedra porque ni munición nos quedaba. Pocos hemos salido vivos de allí porque los franceses, heridos en su orgullo de soldados invictos, han acabado por pasar a cuchillo a cuanta persona encontraban con vida. Sin respetar a heridos o a mujeres. Ellos también lo han pagado caro, porque sus bajas suman más de mil.

Adiós a Daoiz y Velarde
Los últimos momentos no han estado exentos de heroismo y ciega determinación. Cuando ya se había declarado el alto el fuego final, se acercó a la puerta del cuartel el Capitan General marqués de San Simón, acompañado de los generales Lagrange y Lefranc que estaban al mando de los tropas francesas. Salió a parlamentar Luis Daoiz, como máxima autoridad del cuartel, siendo gravemente insultado en su honor por Lagrange, por lo que el capitán español, sin dudarlo ni un instante, le hirió con el sable que llevaba en la mano derecha. Al instante, la escolta del general francés le atravesó con una bayoneta y aunque fue atendido por los propios médicos franceses, no creo que el bravo capitán español pueda sobrevivir a la herida en la espalda. Ya no pude asistir a los instantes finales porque, como he mencionado, salí del cuartel buscando salvar la vida.

También en los últimos momentos de confusión final, fue muerto de un pistoletazo por la espalda el capitán Pedro Velarde al intentar impedir que los franceses pasaran a cuchillo a los heridos. Pocas horas antes había sido gravemente herido en un muslo y obligado a retirarse a la improvisada enfermería so pena de morir desangrado.

Pero la escena que jamás se me borrará de la memoria es la del buen hombre Juan Malasaña llevando en sus brazos el cuerpo inerte de su preciosa hija Manuela, muerta de un disparo en la frente. Ahora comienza la verdadera tragedia de España.








TEMAS RELACIONADOS: