Madrid

Napoleón se erige en árbitro en la disputa por la Corona de España

15:45h: “EL IMPARCIAL” EN LA CORTE DE BAYONA

Lunes 28 de abril de 2008
Al castillo de Marrac comienzan a llegar noticias preocupantes de los sucesos de Madrid. Los correos informan de los incidentes desde el punto de vista de los franceses sin que apenas se tengan noticias de la parte española. Lo poco que llega a esta localidad está creemos que muy distorsionado.

Ya desde ayer teníamos conocimiento de que los ánimos en la capital de España estaban exaltados. Una carta de Murat contaba que “la inquietud está creciendo no sólo en Madrid sino también en las provincias y la Junta de Gobierno, lejos de poner freno a los desórdenes, contemporiza con los alborotadores y los deja organizarse.

Los ánimos se caldean en Francia
La Reina de Etruria está muy mal mirada y muy expuesta y se ha sabido con certeza que entre algunos partidarios exaltados de Fernando se meditaba sorprenderla, así como al infante don Francisco, arrebatarlos de Palacio e internarlos como rehenes del Príncipe de Asturias. Por lo que si la Junta de Gobierno, que aun regia bajo el nombre de Fernando no muda su conducta me veré obligado a hacer partir también para Bayona al Infante don Antonio y a ocupar la Presidencia de la Junta”.

Se cree aquí que esta decisión de Murat ha sido la desencadenante de los incidentes y que el mariscal ha sido obligado a reprender el alboroto con firmeza.

Y mientras siguen llegando noticias de Madrid, aquí también reina un absoluto caos. La tensión entre el Rey Fernando y Sus Augustos Padres se palpa y parece que Napoleón, tras haber tomado partido por el rey Carlos, no parece tenga especial interés en que padre e hijo lleguen a acuerdos.

Hemos tenido la oportunidad de hablar brevemente con don Manuel Godoy, que acaba de llegar a Bayona tras su excarcelación, después de los incidentes de Aranjuez. Aparece abatido y como si hubiese perdido su predicamento con Don Carlos y Doña María Luisa y se hubiese inclinado ante la capacidad de intriga del fraile Escoiquiz, a quien don Manuel considera “fatuo y no menos que perverso”.

Una apasionada disputa por la corona
Quien fuera Príncipe de la Paz nos decía: “Mi papel en esta corte enmascarada con tan espesas larvas es así como la de un hombre que, desarmado y prisionero en una zalagarda de enemigos, viviría de gracia en medio de ellos, sin tener a quien fiarse ni medio alguno humano de explorar sus verdaderos pensamientos. Mi afán es observar, juntar ideas, algebrizarlas. Mi vida hubiera dado por poder entenderme franca y noblemente con la corte de Fernando; mi amor a Carlos IV hubiera sido menos que los intereses de mi Patria y a Dios pongo por testigo, no me importaba en tal conflicto quien reine con tal que en fin de cuentas quienquiera que reine salve y posea la Corona con menos costo de la España.”

Porque, en efecto, a día de hoy no se sabe a ciencia cierta quien es el Rey de España. Napoleón no reconoce la abdicación de Carlos en su hijo Fernando y parece ser que exige que Fernando devuelva la corona a su padre, a lo que Fernando no se opone, pero pone algunas condiciones, como la de renunciar en Madrid ante la Asamblea. Mientras, Napoleón presiona para que Fernando deponga su actitud y ceda al emperador la corona, para que a su vez le sea entregado al legitimo rey, Carlos IV. Nada se sabe de lo que puede ocurrir en los próximos días.








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