Opinión

Racismo en Israel

Martes 05 de marzo de 2013
Ayer lunes comenzaban a funcionar dos líneas de autobús sólo para palestinos que conectan el norte de Cisjordania con Israel. El objetivo, evitar que compartan transporte público con los colonos israelíes, quienes se habían quejado de la inseguridad que suponía viajar en autobuses mixtos. Semejante disparate ha sido criticado tanto por grupos de derechos humanos como por sectores de la propia sociedad israelí, con bastante más criterio que su actual gobierno.

Benjamin Netanyahu parece empeñado en torpedear todo lo que suponga un acercamiento a los palestinos. Por si no bastaba con su torpe política de asentamientos, ahora esto. El primer ministro israelí debería echar un vistazo a la historia reciente para ver quiénes empezaron a clasificar a las personas según su origen étnico o religiosos, y en qué desembocó. Presuponer que todo palestino es un riesgo para la seguridad de los israelíes es uno de los mayores errores que se pueden cometer. Netanyahu sabe que sus últimas decisiones han sido ampliamente contestadas, incluso desde Washington, aunque no da la impresión de que le importe demasiado. Sin embargo, en esta ocasión ha ido demasiado lejos.

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