Sábado 09 de marzo de 2013
Hace algunos días, el presidente de México, Enrique Peña Nieto aseguró que no hay intereses intocables. Después de la detención en contra de Elba Gordillo, jefa del sindicato de trabajadores de la educación que agrupa a más de un millón de personas, circularon diversas especulaciones, sobre si habría más procesos penales en contra de otros líderes sindicales o ex gobernadores o ex secretarios de Estado.
Desde el punto de vista jurídico, no hay duda de que la señora Gordillo tendrá serias dificultades en demostrar su inocencia, ya que ella es de origen muy pobre, nacida en el Estado sureño de Chiapas y la acumulación de bienes inmuebles y muebles dentro y fuera de México, suponen una enorme riqueza ilícita. Un montante no necesariamente vinculado a narcotráfico, pero sí a desvíos de dinero de cuotas sindicales.
La vista ahora está puesta en el jefe sindical de PEMEX, Romero Deschamps, otro personaje que no disimula sus gastos excesivos y que difícilmente puede demostrar de manera legal. Ya veremos si las palabras de Peña son verdad o caerán nuevamente en la típica demagogia mexicana que ha dominado el escenario político desde hace décadas.
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