Los índices de fracaso escolar en España son alarmantes. El Gobierno, mediante su Ministerio de Educación, está preparando una reforma educativa para dar solución a un problemas que según los expertos "no está tanto dentro del niño como en la familia, en los centros escolares y en las leyes".
“
El fracaso escolar no está tanto dentro del niño como en la familia, en los centros escolares y en las leyes”. Esta es la conclusión fundamental que ha sacado el director del
IV Congreso de Educadores Católicos,
José María Carrera, que ha añadido que “es un problema que sufre el niño, pero que en gran medida está fuera de él”.
Bajo el título ‘Fracaso ¿escolar? De la persona a su plenitud’, esta reunión con expertos en la materia organizada por la
Fundación Educatio Servanda y en la que se ha abordado el problema desde distintos ámbitos de la vida del alumno, ha permitido sacar unas conclusiones muy interesantes sobre un tema muy importante.
Así, Carrera, en una entrevista a EL IMPARCIAL, ha insistido en que “
el fracaso escolar no es el problema, es la consecuencia de un problema” y ha recordado que otro es que “estamos viendo al niño no como un fin en sí mismo, sino como un medio: lo importante es aprobar, sacar buenas notas, obtener grandes marcas como un magnífico colegio que vender a la familia”.
Entiende que “esto es importante, pero no es todo”, ya que al niño hay que educarle en su totalidad. “
El niño es cuerpo, pero también es alma y esa faceta espiritual la estamos olvidando”, apunta. Tiene claro que cuando un niño llega con determinados problemas, como educador “no te puedes centrar sólo en los resultados académicos, sino que
tienes que ayudar al niño a crecer, tienes que ayudar a la persona”. Matiza que “también desde la exigencia, pero fundamentado en el amor”.
PIE DE FOTO
Educación, también casaCarrera apunta que con los padres pasa lo mismo: “Muchas veces los padres estamos desertando nuestra labor educativa. Les damos todo los que nos piden y les exigimos cada vez menos. Y cuando les exigimos, lo hacemos para cumplir objetivos”. Igualmente, añade, “las leyes están orientadas hacia lo mismo, sacar personas al mercado laboral para que gasten y consuman”. Evidentemente, dice “el niño es mucho más que un mero consumidor”.
Por todo esto, señala, “
hay que colocar a la persona en el centro del eje educativo, pero la persona contemplada en su globalidad, no sólo como un trozo de carne que produce, sino como un ser espiritual y trascendente”. Coincide el director del Congreso en que esto es más difícil cuando se encuentran con alumnos que viven en familias desestructuradas: “Cuando un niño empieza a bajar el rendimiento académico, tiene conductas disyuntivas, en un porcentaje muy elevado hay problemas en casa, problemas familiares”.
Considera que “tenemos que hacer leyes que protejan a la familia” porque esto “es clave en el fracaso escolar:
Si la familia está bien estructurada, en la inmensa mayoría de los casos los niños son felices, sanos afectivamente, intelectualmente y espiritualmente”.
¿Hay niños que no valen para estudiar?Por otra parte Carrera recordó que durante el congreso, el juez de menores en Granada
Emilio Calatayud dijo no estar de acuerdo con la idea de que hay jóvenes que no valen para los estudios, “en la mayoría de los casos es una falacia”, apuntó. Al respecto, añadió que “
el niño está preparado para estudiar, el niño vale para estudiar” y matizó que “otra cosa es que al niño
no se le hayan dado las herramientas para estudiar y no se hayan potenciado sus capacidades de manera adecuada”.
Explicó que “los niños con una capacidad intelectual normal, que son la inmensa mayoría, e incluso niños con déficits internos en cuanto a capacidad valen para estudiar: tienen entendimiento para conocer la realidad y voluntad para perseguirla”. Pero para trabajar la voluntad, insiste, José María Carrera, “
hay que educar en la cultura del esfuerzo, de la superación, del sacrificio, del trabajo”.
Apunta en este sentido, que lo que tenemos que hacer los padres con nuestros hijos y los maestros con sus alumnos es buscar el bien del menor, que “no es darle todos los caprichos que desee, es apretarle y exigirle desde el amor para que él conozca la verdad”.
El gobierno no va a la raíz del problemaSobre cómo está afrontando el fracaso escolar el Gobierno, que ha centrado su reforma educativa en este punto, Carrera entiende que “no estamos yendo a la raíz del problema, tiene que haber una concepción de la persona” y ha lamentado que la LOMCE “sea estrictamente utilitarista y hablemos de competencias, centrando el peso en la faceta exclusivamente profesional”. “
Nos estamos dejando a la mitad de la persona fuera”, ha explicado.
Concluye que así “no estamos dando soluciones, sino poniendo parches” y que “
necesitamos una Ley de Educación que dure décadas –no una cada cuatro años– para que pueda dar sus frutos, pero el paso número uno es que la ley esté al servicio de la persona contemplada en su totalidad”.