Crónica Económica

¿Cómo pagaremos la deuda? Salarios a la baja

Crónica económica

Domingo 17 de marzo de 2013
La deuda pública en los países europeos es muy alta. Podemos pagarla, claro está. Pero al estilo japonés: con salarios cada vez más bajos.



Los que dicen que un poco de deuda está bien no abandonan su discurso incluso cuando ese poco se convierte en mucho. La deuda pública de España llegó a estar en el 30,09 por ciento del PIB según el Banco Mundial. A finales de 2012, sólo cinco años más tarde, el nivel de deuda es del 84,1 por ciento del PIB, lo cual quiere decir que entramos en la zona de peligro en la cual el nivel de deuda afecta negativamente al crecimiento.

La deuda la acabaremos por pagar de un modo u otro. El “otro” es el que ha seguido Chipre. El camino normal es otro. Y pasa, sí, por unos menores salarios. Lo explica el banco francés Natixis, y vamos a seguir sus pasos.

Comienza tomando nota de que el nivel de deuda pública en los países europeos es alto, y hay países en los que sigue aumentando: “El ratio de deuda pública sólo se estabilizará cuando alcance un nivel alto en España, Italia, Portugal, Irlanda, Francia y Bélgica”. El banco dice que no se estabilizará hasta que el déficit sea menor que el producto del ratio de la deuda sobre el PIB (que en España sería el 0,841) por el crecimiento nominal.

Para que España estabilizase su deuda, necesitaría en 2013 un superávit primario del 5,7 por ciento del PIB, cuando lo que se prevé es un déficit primario del -4,0 por ciento. Italia necesita un superávit primario del 4,2 por ciento, pero se prevé un superávit primario del 3,1, con lo cual lo tiene más fácil. En el caso de Bélgica se prevé que obtenga un mayor superávit primario (0,8 por ciento del PIB) que el que necesita (0,4). Y Portugal, como España, lo tiene muy difícil: Necesitaría un superávit primario del 9,0 por ciento, y obtendrá uno del 0,7 por ciento. Un superávit fiscal primario alto “lleva, como hemos visto en el caso de Italia, a una reducción anormal en el tipo de gasto público que contribuye al crecimiento: I+D, educación, inversiones públicas”.

De modo que no es un camino que se pueda llevar mucho tiempo. ¿Cómo se puede reducir de forma significativa un endeudamiento público muy elevado? “Para hacer que un alto nivel de deuda sea sostenible, los tipos de interés deben ser lo suficientemente bajos para que el déficit primario necesario para estabilizar la deuda pública sea aceptable”, lejos de ese 5,7 por ciento del PIB de España o el 9,0 por ciento de Portugal. Es el caso, señala el informe, de Japón, que tiene tipos de interés muy bajos.

Ah, pero estos bajos tipos de interés no se mantienen en cualquier situación. Necesitan, a si vez, que se cumplan otras condiciones. En Japón esos tipos de interés bajos son sostenibles porque “la inflación, de media, ha sido negativa” y “porque la deuda pública está en manos nacionales”, lo que “es posible por el alto nivel de endeudamiento” que se puede ver en un superávit por cuenta corriente. En Japón, sólo el 6,8 por ciento de la deuda pública está en manos de extranjeros, en el Reino Unido es el 30,2 por ciento, el 36,0 por ciento en España, el 41,0 por ciento en Italia, el 62,7 por ciento en Francia y el 72,0 por ciento en Alemania.

Luego, para que la deuda pública sea sostenible, necesitamos: 1) “que la inflación sea muy baja, e incluso negativa”, y 2) “que haya un superávit por cuenta corriente”.

Natixis sigue, diciendo: “Tal como hemos visto en Japón, ello requiere una reducción en los salarios y en los costes laborales unitarios”. ¿Por qué es así? Porque “una caída en los salarios lleva a una inflación negativa y reprime la demanda de los hogares, lo que lleva a un superávit exterior”. En consecuencia, dice el informe, “se necesita una caída continua en el poder adquisitivo de los trabajadores para asegurar la sostenibilidad de una alta deuda pública, lo cual es una consecuencia desafortunada y raramente analizada de los altos niveles de deuda pública”.

Es un análisis que no se suele ver, pero que conocen los lectores de las crónicas de economía de elimparcial.es. En agosto del año pasado dijimos que habrá recortes generalizados de los salarios, en octubre incidimos en esa idea, y en diciembre también.

De hecho, se han publicado los datos de evolución de los costes laborales, que en el último trimestre del año decrecieron un -3,2 por ciento. Si medimos los costes laborales por hora, resulta que el decrecimiento interanual es del -3,4 por ciento, y son los que más caen de Europa. Es el duro camino al pago de la deuda pública.

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