El humor latinoamericano comienza a romper la solemne atmósfera del Vaticano con la asunción del papa Francisco I. Este miércoles la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no dudó en bromear sobre la "rivalidad" entre brasileños y argentinos, tras ser recibida por el pontífice, quien este jueves atenderá a su compatriota y Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, bromeó este miércoles tras encontrarse con
el papa Francisco en el Vaticano al afirmar que el papa es argentino, "pero que Dios es brasileño".
"Tenéis mucha suerte porque es un gran papa, pero como nuestra gente siempre dice, el papa será argentino, pero Dios es brasileño", respondió Rousseff con una sonrisa a los periodistas de Argentina que le preguntaban sobre qué opinaba de que Francisco proviniese de su país.
La mandataria se detuvo algunos instantes con la prensa tras la reunión de hoy con el papa, que
duró cerca 30 minutos en la biblioteca del Palacio Apostólico.
La presidenta brasileña es la segunda jefe de Estado que se reúne con el pontífice, después de que el pasado lunes éste recibiese a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández.
Rousseff se dijo muy satisfecha de su reunión con el papa Francisco, quien le mostró su "entusiasmo" por el viaje que el próximo julio realizará a Río de Janeiro para participar en la
Jornada Mundial de la Juventud y adelantó que también visitará el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, en Sao Paulo.
PIE DE FOTO
Sobre sus impresiones tras conocer a Francisco, la presidenta brasieña dijo que el papa es una persona "muy carismática" y destacó sobre todo su "gran compromiso con los pobres",
También destacó su "modestia" y su "normalidad" y bromeó sobre que Francisco habla el "portuñol", pero entiende perfectamente el portugués y no hizo falta un traductor.
Encuentro con un Nobel de la PazAsimismo, el Papa Francisco recibirá este j
ueves al Premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, según ha confirmado el jefe de la Sala de Prensa del Vaticano, el padre Federico Lombardi.
Pérez Esquivel negó, tras la elección del Papa Francisco, que éste tuviera
vínculos con la dictadura argentina entre 1976 y 1983, como mencionan algunos críticos del nuevo Pontífice, aunque denuncia que "le faltó coraje" para acompañar su lucha por los Derechos Humanos.
En una entrevista a la cadena BBC Mundo que recogió Europa Press, Pérez Esquivel dijo que "hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura, pero Bergoglio no". En cualquier caso, horas después matizó este mensaje en su cuenta de Twitter: "No fue un cómplice directo de la dictadura, pero le faltó coraje para acompañar nuestra lucha por los DDHH".
"A Bergoglio se le cuestiona porque se dice que no hizo lo necesario para sacar de la prisión a dos sacerdotes, siendo él el superior de la congregación de los Jesuitas. Pero yo sé personalmente que muchos obispos pedían a la
junta militar la liberación de prisioneros y sacerdotes y no se les concedía", concluyó Pérez Esquivel en su entrevista con este medio.
Asimismo, en otro mensaje publicado en la red social Twitter, ha sentenciado que "no se puede desconocer que gran parte de la jerarquía eclesial argentina fue cómplice de la dictadura".