Cultura

Juan Diego Flórez vuelve al Real con [i]Los pescadores de perlas[/i]

ópera

Viernes 22 de marzo de 2013
Desde El barbero de Sevilla en 2005, el tenor Juan Diego Flórez no ha vuelto a interpretar una ópera escenificada en Madrid. La última vez que se subió al escenario lírico madrileño fue para una versión en concierto de I Puritani y ahora está de regreso en la capital con “Los pescadores de perlas”, de Georges Bizet, también en formato de concierto. Sin embargo, el tenor peruano asegura que no hay un motivo concreto para ello, que simplemente se trata de esos indispensables ajustes que hay que hacer en la agenda para poder cumplir con todos los compromisos que la llenan. Por otra parte, lo que sí reconoce es que desde que nació su hijo Leandro hace dos años se ha vuelto mucho más selectivo. “He decidido viajar menos”, aseguraba Flórez este viernes en Madrid a los medios, “porque quiero pasar todo el tiempo posible con mi hijo”. Y es que para Juan Diego, ahora lo más importante es su familia, y el hecho de vivir en Viena hace que sea en el teatro de la Ópera de la capital austriaca donde más vaya a cantar, aunque también en otros teatros cercanos. Y el formato de concierto hace que sea más fácil, porque no requiere pasar demasiado tiempo fuera de casa. “Además”, ha añadido, “hay citas a las que no puedo faltar, como el Festival de Pesaro o ir a Nueva York por lo menos una vez cada dos años”.

Sin olvidar, por supuesto, su país natal donde acaba de cantar “Guillermo Tell” y donde desarrolla una importante labor a través de su fundación, que promueve la música entre los niños pobres. “La fundación sólo tiene una andadura de dos años, pero en el proyecto ya hay 2.000 niños y 15 centros repartidos por todo el país”. El tenor peruano explicaba asimismo que aunque no tienen ayuda del gobierno central del país, y no saben si la llegarán a tener alguna vez, lo cierto es que aparte de la financiación privada con la que cuentan, existen algunos “núcleos” que están siendo financiados por los correspondientes gobiernos locales. Los niños entran en los citados “núcleos” a la edad de 5 o 6 años sin saber si les gusta o no la música, pero ellos mismos eligen su instrumento como si se tratara de un juguete y luego lo cuidan como si en el mismo vieran “la manera de derrotar a la pobreza”, ha declarado el tenor, que está muy implicado en la fundación porque, según sus palabras, “no se trata sólo de formar músicos, sino de darles una oportunidad como personas y que formen parte de algo”. Reconoce, además, que se emociona cuando recibe cartas de algunos de esos niños en las que le cuentan la felicidad que supone para ellos poder aprender integrados en los centros.



Por lo que se refiere a su voz, Flórez ha asegurado que la misma ha madurado un poco y ha ganado en solidez. “Acabo de hacer Guillermo Tell en Lima, volveré a hacerla en Pesaro y se trata de un rol que requiere de mayor centro de la voz, un papel más sólido y heroico”. En la actualidad asegura sentirse muy atraído por el que ha denominado el camino francés, al que pertenece la obra que se estrenará el próximo lunes 25 de marzo en el Real y, de hecho, su próximo trabajo discográfico es una recopilación de arias francesas. Aunque, advierte: “Nunca dejaré Rossini”. En todo caso, la ópera de Bizet con la que regresa al coliseo madrileño, “Los pescadores de perlas” es, sin duda, una de esas piezas muy bellas que contiene, ha dicho Juan Diego, “momentos muy especiales para un tenor y que se han convertido en hits líricos”.

De la generación actual de cantantes españoles, entre los que asegura tener varios amigos, Juan Diego ha destacado su capacidad de adaptarse a los tiempos, es decir, su capacidad de ser cantantes bastante técnicos pero a la vez expresivos, que es lo que hoy, más que nunca, requieren los directores de escena: un trabajo vocal así como interpretativo, es decir, ser tan buen actor como cantante. Y, en todo caso, ha reconocido que esa dualidad entre voz y escena siempre ha convivido en la historia, primando una o la otra según las épocas.

Pero Juan Diego no sólo ha madurado vocalmente. Hablando precisamente de la relación con los directores de escena o de los propios teatros, y en concreto, preguntado por su relación con Mortier, asegura llevarse bien con todo el mundo. “Tengo buen feeling con todo el mundo, esa es mi filosofía. Cuando empecé, con 24 o 25 años, era muy peleón e incluso me iba si algo no me gustaba. Además, siempre se meten con el más joven, con el que acaba de llegar, y yo les respondía. Pero luego se va creciendo y uno se da cuenta de que es mejor llevarse bien con todos porque en este mundo de la música luego vuelves a encontrarte siempre”. Claro, que esos mismos que un día le pusieron verde ahora le adulan, lo cual el tenor dice entender a pesar de que no pueda evitar sentirse incómodo.

En Los pescadores de perlas, Juan Diego estará acompañado por la soprano italiana Patrizia Ciofi, el barítono polaco Mariusz Kwiecien y el bajo italiano Roberto Taglaviani, con el Coro y la Orquesta Titulares del Teatro Real y la dirección musical de Daniel Oren.