Opinión

Los sindicatos también trincan de los parados

Joaquín Vila | Domingo 24 de marzo de 2013
Ahora resulta que los dos grandes sindicatos, CCOO y UGT, los adalides de la defensa de los trabajadores, de la libertad, de la ética, de la democracia, los revoltosos que incendian la calle por cualquier chorrada, los que dicen defender a los parados, también, según la juez Alaya, han trincado del los ERE, del dinero destinado a los jubilados y desempleados.

Al margen de las millonarias subvenciones que reciben del Estado, cuando lo apropiado sería que cobraran de sus afiliados, están acusados de llevarse más de 4 millones de euros de los ERE ilegalmente para sus algaradas, sus comilonas y desmadres en general.

Porque los que mejor viven en España son los sindicalistas. Cobran por no hacer nada de provecho. Su única actividad consiste en convocar manifestaciones para derribar a un Gobierno que no soportan y, de paso, para que la imagen de España se deteriore aún más. Porque las inversiones extranjeras huyen de países como el nuestro, en el que las calles están un día sí y otro también atestadas de protestas, de incidentes, de manifestaciones, de gritos, de barrabasadas. Y los mercados, en buena parte, se tambalean también por ello. Hasta a los miembros del COI les montaron un numerito para ayudar a Madrid a ser elegida sede olímpica.

Sólo hacen daño. Porque lo de defender a los trabajadores ha pasado a segundo plano. Por lo que se ve, lo que les interesa de verdad es el dinero y no dar un palo al agua. Los palos los dan en la calle a los escaparates y el mobiliario municipal o a cualquiera que les plante cara. Ésa es su fórmula para que España salga de la crisis: desestabilizar el país.

Pero no parece probable que los partidos se enfrenten a ellos. Les tienen pánico, porque saben que las consecuencias pueden ser peligrosas y tomarían y arrasarían aún más las calles. Y porque, si los sindicatos no deberían recibir subvenciones, tampoco los partidos. Tantos unos como otros tendrían que cobrar de sus afiliados y militantes. Pues además de forrarse, luego resulta que les parece poco y trincan de aquí y de allá. Y como se ve, hasta de los parados.

La corrupción política es un baldón para la credibilidad de España y un saqueo de la caja del Estado. Y, en tiempos de crisis, habría que tomar medidas. Pero no seamos ingenuos. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Sobre todo, marisquete gratis. Y los desahuciados, parados y arruinados que se busquen la vida. Que los sindicatos están para otra cosa. Para trincar y vivir como pachás.

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