Opinión

Tiemblan los paraísos fiscales

Alicia Huerta | Miércoles 27 de marzo de 2013
Más de una semana después, los numerosos jets privados rusos que fueron llegando al principal aeropuerto de Chipre aún continúan esperando a que los bancos abran las puertas para retirar sus depósitos. Pero no son ellos los únicos que volaron a la isla nada más anunciarse las estrictas medidas que iban a tomarse con relación al sistema financiero chipriota, antes de proceder a su rescate. Casi al mismo tiempo, o un poquito después, fueron apareciendo en suelo chipriota banqueros de otros pequeños países europeos que han visto en el desmantelamiento del paraíso fiscal chipriota una excelente oportunidad para hacer negocio. Representantes de bancos de Suiza, Andorra, Letonia, Malta o Luxemburgo, entre otros países con secreto bancario y bajísimos impuestos, cortejan desde hace días a los rusos, tanto particulares como empresas, de quienes se dice que tienen 22.000 millones de euros depositados en los hasta ahora seguros bancos chipriotas.

Claro, que algunos de estos países, en concreto Malta y Luxemburgo, lo tienen bastante peor que, por ejemplo Suiza, para atraer a esos exclusivos clientes de jugosos capitales. Así, el gobernador del Banco Central de Malta, Josef Bonnici ya ha tenido que aclarar públicamente que el estado del sistema financiero de su país no se asemeja en nada al chipriota, ya que ellos no han tenido que soportar las pérdidas que tuvieron los primeros a causa de sus bonos griegos. Muy al contrario, los bancos malteses presumen ahora de tener una exposición muy limitada a la deuda emitida por países rescatados. Parece evidente que Bonicci trataba de lanzar un mensaje publicitario para que no se extienda el pánico a los demás paraísos fiscales europeos que funcionan con el euro, es decir, que ha ido a lo práctico para que el descalabro de Chipre no les acabe contagiando. En Luxemburgo, la cosa ha ido un poco más allá. Puede que porque se crean más vulnerables, tengan más miedo o, quizás, tan sólo porque allí el encargado de disipar los temores de los depositantes extranjeros sea de verbo más apasionado. El caso es que Jean Asselborn, ministro de Asuntos Exteriores del Gran Ducado, ha acusado directamente a Alemania de buscar la hegemonía en la zona euro diciéndole a Chipre qué modelo de negocio debe de seguir. “No se puede permitir”, ha dicho el canciller luxemburgués, “que bajo la excusa de cuestiones económicas asfixien a otros países”.

En todo caso, las restrictivas medidas que van a implantarse en Chipre de manera inmediata al objeto de abrir cuanto antes sus entidades financieras – si la huelga general anunciada por los sindicatos de la banca no lo impide – prohíbe que, por el momento, salgan los capitales. De eso se trata, de evitar su huída masiva y, por ello, sólo podrá sacarse de la isla un máximo de 3.000 euros en efectivo y de 5.000, a través de tarjeta de crédito. Aún así, no cesarán los intentos de hacerse con los atractivos y oscuros inversores off-shore, porque los negocios, más o menos secretos, continúan rindiendo los correspondientes beneficios y a alguna parte han de ir a parar. No habrá problema, nunca lo hay para el que tiene mucho. Como máximo, ciertos inconvenientes provocados por el cambio en las estrategias, pero de eso ya se encargarán los asesores. Puede que algunos decidan volver al tradicional refugio suizo, a pesar de que allí también han cambiado mucho las cosas y lo del secreto bancario haya empezado a derretirse, igual que su preciado chocolate al sol, desde que el informático franco-italiano Herve Falciani se hiciera con información de 130.000 cuentas del HSBC, de las que aproximadamente 3.000 pertenecen a españoles, y huyera en barco hasta Barcelona. Es de suponer que, aunque en menor medida, la reina de los paraísos fiscales, Suiza, también se haya visto afectada por un cierto temblor mientras espera a que le entreguen a quien allí consideran simplemente un ladrón, para poder juzgarle por vulneración del secreto bancario y, de paso, restaurar su imagen de “amiga” del capital no declarado. Con Falciani suelto, y protegido al parecer por el mismísimo CNI, no parece probable que los rusos se dejen caer de momento por el país helvético. Además, Chipre contaba con un valor añadido: pasar unas horas en la playa, mientras que para nieve, ya tienen bastante con la suya propia.