Domingo 31 de marzo de 2013
El comunicado por el que Corea del Norte se declara en “estado de guerra” contra Corea del Sur es un paso más en la demencial escalda belicista llevada a cabo por el régimen de Pyongyang. La dialéctica de Kim Jong Un ha ido tornándose aún más agresiva durante estos últimos días, hasta el punto de poner en máxima alerta a la comunidad internacional.
En este sentido, llaman la atención las declaraciones del ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, apelando a la calma “por ambas partes”. Conviene recordar que sólo una, Corea del Norte, es la que lleva hostigando desde hace medio siglo. De hecho, los únicos hechos hostiles durante todo este tiempo han partido siempre de Pyongyang.
Seúl ha mantenido siempre una difícil templanza, aunque en esta ocasión puede que la situación de un giro. Si es así, tanto Rusia como China deberían desmarcarse de los delirios de unos dirigentes, los de Corea del Norte, cuya huida hacia adelante amenaza con provocar un conflicto de consecuencias imprevisibles. Y es que un país cuyo leitmotiv es aniquilar al vecino y dilapidar su exiguo presupuesto en gastos militares mientras sus ciudadanos se mueren de hambre no
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