Los Lunes de El Imparcial

Bryan Magee: Aspectos de Wagner

RESEÑA

Domingo 31 de marzo de 2013
Bryan Magee: Aspectos de Wagner. Edición revisada y ampliada. Traducción de Francisco López Martín. Acantilado. Barcelona, 2013. 128 páginas. 12 €

El próximo 22 de mayo se cumplen doscientos años del nacimiento de Richard Wagner, y, también, el 13 de febrero, se cumplieron los ciento treinta de su muerte, acaecida en Venecia. El teatro de la ópera de Bayreuth, templo sagrado del wagnerianismo -cuya construcción y puesta en marcha del famoso Festival supervisó el propio Wagner-, se prepara para celebrar con toda fastuosidad la magna efeméride. Unos meses después, el 10 de octubre, se conmemora también el bicentenario de la venida al mundo de Giuseppe Verdi. Dos compositores, igualmente geniales, aunque con una cosmovisión y unas ideas sobre la música y el bel cantomuy distintas.

Curiosamente, si bien en el caso del compositor alemán están ya publicándose, ciñéndonos ahora a nuestro país, nuevos libros en torno a su figura y obra, no ocurre lo mismo con el italiano. Quizá porque, aunque los dos cuentan, naturalmente, con infinidad de seguidores, Wagner suscita más “morbo” con su agitada e intrigante vida, su revolucionaria concepción artística, sus no poco polémicas teorías, sus conflictivas relacionales con figuras como el filósofo Friedrich Nietzsche o el excéntrico monarca Luis II de Baviera, las aproximaciones psicoanalíticas que se han realizado sobre sus obras, y su vínculo con cuestiones espinosas, como su antisemitismo o la apropiación de Wagner por parte de los nazis, con Hitler a la cabeza en calidad de su más ferviente admirador. Y por el carácter de su propia música: “Aquí tenemos una música que llega a la gente –no a todo el mundo, por supuesto, pero sí a un número importante- de una manera única: irrita, despierta pasiones como ninguna otra y provoca reacciones que, tanto si son a favor como si son en contra, resultan en esencia desmedidas”, señala precisamente el autor del estudio que nos propone Acantilado para ir abriendo boca en este año wagneriano.

Su autor, el británico Bryan Magee, profesor del King’s College, de la Universidad londinense, es un experimentado especialista en títulos que los que, sin olvidar el rigor, prevalece el propósito divulgativo. En este caso, nos ofrece un buen panorama sintético de algunas de las cuestiones más destacadas en torno al personaje. Abre el volumen un trabajo en el que Magee explica la teoría wagneriana de la ópera y su carácter revolucionario, considerando que “pese a todos sus defectos, la teoría de Wagner fue la primera en aprehender la verdad sobre el lugar de la gran música en la ópera y su relación con el drama”. A continuación, Magee estudia el antisemitismo de Wagner en su nexo con la música (por cierto, en este apartado hay que señalar el error de Magee al decir que el tratamiento en España a los judíos “prefiguró a los nazis”), analiza las posibles razones del culto que desencadena, así como su gran y persistente influencia en la cultura y la literatura modernas. Asimismo, aborda las interpretaciones de la obra wagneriana y los problemas que entraña. En el libro, se aprecia el entusiasmo de Magee por Wagner, pero no deja de señalar, por ejemplo, que es un mal prosista, pues este ensayo, en general, es más analítico que meramente ditirámbico.

Por otro lado, la editorial Fórcola nos invita a acercarnos a una parte de la correspondencia del músico: las cartas que escribió desde 1864 hasta su muerte a familiares, amigos y colegas y cuyo tema era Luis II de Baviera, a quien le unió una gran amistad hasta que se distanciaron. La obra, Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth, espléndidamente traducida y editada por el escritor y crítico literario y musical Blas Matamoro, que aporta también un sugerente prólogo (“El rey virginal y su genial cortesano”), nos posibilita observar de primera mano, a través de esas misivas hasta ahora inéditas en español, la difícil personalidad wagneriana. Los seguidores del compositor germano pueden leer con fruición estas dos propuestas, y también quienes, aunque no lo sean, estén interesados en conocer un poco más a Wagner y el wagnerianismo.

Por Carmen R. Santos

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