crónica cultural
Martes 02 de abril de 2013
La exposición Vilató, pinturas y esculturas, en la Galería Joan Gaspar de Madrid, hasta el mes de abril. Además, Galaxia Gutenberg publica Elogio de lo cotidiano de Tzvetan Todorov.
Hace unos meses la ciudad de Barcelona ofreció al pintor y escultor Xavier Vilató (1921-2000) un gran homenaje exponiendo su obra en cinco sedes distintas: El Museo Frederic Marés, El Museo Picasso, La Fundación Vila Casas, la Sala Dalmau y la Galería Joan Gaspar de Barcelona. Ahora, la misma galería pero en su sede de Madrid trae una muestra de cuadros y escultores de este artista, sobrino de Picasso, que vivió prácticamente toda su vida en París.
La selección abarca cuatro décadas de su producción, desde los años 50 hasta finales de los 90, y permite descubrir a un artista vital, apasionado e infatigable. Vilató realizó sus primeras creaciones en Barcelona, hasta que en 1947, becado por el Instituto Francés, se trasladó a París. Fue su tío Picasso el que le introdujo en los círculos artísticos de la Ciudad de las Luces. Entre las últimas exposiciones cabe destacar la que Vilató realizó en la Fundación Telefónica de Madrid en 1995.
A través de atrevidas composiciones de colores, de una solida construcción en movimiento geométrica y siempre armoniosa, las obras de Vilató son vitales, alegres, atrevidas y sobre todo de una creatividad sorprendente. Para los que tuvimos la suerte de conocerlo, así lo recordamos, alegre, jovial, acogedor. Vilató fue también un grandísimo retratista como lo demuestran los reratos de sus mujeres más queridas sobre todo los retratos de Marianne, de sus hijos y de sus animales. Su perra Canela, una galga blanca que nos robaba el queso cuando íbamos a cenar a su casa, aparece en algunos de sus cuadros, mayestática y elegante. La muestra se puede visitar hasta abril en la Galería Joan Gaspar de Madrid.
Por último, se publica en la Editorial Galaxia Gutenberg el ensayo de Tzvetan Todorov, Elogio de lo cotidiano, que explica las grandes corrientes subterráneas que mueven la historia de las sociedades humanas. Elogio de lo cotidiano es el noveno libro de Todorov que publica esta editorial. En él, Todorov analiza la transformación que nació en los Países Bajos en el siglo XVII donde, a través de la pintura, se comenzó a buscar la belleza en lo que rodea al hombre evitando la idealización y buscando convertir en bello aquello que antes no lo era. ¿Por qué se produce esta transformación? ¿Por qué en los Países Bajos? ¿De qué cambios más profundos en la sociedad europea es el reflejo? ¿Qué nos enseña hoy que vivimos amenazados por nuevas formas de degradación de la vida cotidiana? Éstos son algunas de las preguntas a las que se enfrenta el autor a través del estudio de obras maestras de Rembrandt, Vermeer, entre otros maestros holandeses.
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