Para la
encuesta, se han realizado 15.000 personas de al menos 18 años, en 10 países de la Unión Europea: Alemania, Dinamarca, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Reino Unido, República Checa, Suecia y España. Nuestro país, en comparación con el resto de las sociedades encuestadas, muestra una muy escasa confianza en los políticos (Un nivel de confianza de 1,5 puntos sobre 10, frente a una media de 3,7).
Y, sin embargo, muestran una gran confianza en la política.
En una escala del uno al diez, los ciudadanos encuestados en esos diez países se identifican, de media, con un 4,7 con el pacifismo, un 3,9 con el socialismo, 3,1 con el capitalismo y 3,1 con el nacionalismo. En los Países Bajos la identificación con el socialismo es de 5,4, 4,0 con el capitalismo y 4,1 con el nacionalismo. Y en España nos identificamos con el pacifismo con un 5,9, de los más altos de Europa. 3,9 con el socialismo (en la media), y 2,3 con el capitalismo, el último país de Europa con diferencia. Somos más socialistas y menos pro capitalistas que Francia. Ahora bien, cuando no se utiliza la palabra “capitalismo”, la cosa cambia. Frente a una media de 6,1, en España valoramos con una media de 5,2 la afirmación “la economía de mercado es el sistema que más conviene al país”.
Luego, la encuesta mide el grado de adhesión, de 0 a 10, con una serie de afirmaciones: “El Estado debe tener un papel muy activo en el control de la economía”, 7,1 (media europea, 6,8).
De 0 a 100, los encuestados tienen que elegir entre “El Estado debe tener la responsabilidad principal a la hora de asegurar que todos los ciudadanos pueden gozar de un nivel de vida digno”, opción 1, y “cada persona debe ser el responsable principal a la hora de asegurar su propio nivel de vida”, opción 2. La media europea es 54,5 para la opción 1, 40,8 para la 2. Y en España es 76,3 para la 1, 20,2 para la 2.
La misma metodología se utiliza con otras dos afirmaciones. Opción 1: “Es preferible una sociedad con un amplio sistema de seguridad social, aunque ello implique tener que pagar impuestos altos” y opción 2: “Es preferible una sociedad en la que se paguen impuestos bajos, aunque ello implique un sistema de seguridad social limitado”. La media europea es 66,2 para la primera opción, 25,2 para la segunda, y en el caso de España es 80,5 para la primera, 13,7 para la segunda.
Misma metodología, con dos opciones: La primera es “los ingresos deberían ser más equilibrados, aunque ello pueda significar que las personas que se esfuercen más y las que se esfuercen menos ganen cantidades similares”, y la segunda, “las diferencias en los niveles de ingresos son necesarias para que quienes se esfuerzan más tengan ingresos más altos que quienes se esfuerzan menos”. España es el único país que le otorga una mayoría de votos a la opción 1, con un 54,7 por ciento, frente al 41,5 que prefiere la segunda.
Los españoles tenemos ideas que son extrañas a lo que enseña la ciencia económica. O la historia económica, incluso la española. El 64,8 por ciento cree que hay que controlar los precios, y el 50,7, los salarios.
El resto del informe sigue siendo interesante, pero no hace falta desgranar más datos. A los españoles nos gusta pagar más impuestos si con ello pagamos un Estado más grande. Nuestro dinero está mejor en manos de los políticos, pero luego desconfiamos de ellos, y somos los que más salimos a la calle para quejarnos precisamente de esa mala gestión. Si queremos saber nuestro futuro, tenemos que leerlo en estas frías y estupefacientes encuestas.