Opinión

Los mediadores de ETA

Lunes 08 de abril de 2013
El abogado sudafricano y mediador, Brian Currin, alertaba ayer domingo del “riesgo de escisión” que existiría actualmente en el seno de ETA. A juicio de Currin, dicho riesgo se debe “a la falta de avances en el proceso de paz”, al tiempo que tildaba de “prematura” la posibilidad de que ETA se disuelva. No es nada nuevo. Los jugosos emolumentos que está percibiendo Currin por hacerle el juego al entorno etarra le mueven desde hace un tiempo a adoptar tanto el discurso de la izquierda abertzale como sus postulados.

ETA dejó de matar hace un tiempo, no por convicción sino por su derrota. La excelente labor llevada a cabo por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la justicia y los acuerdos de cooperación suscritos por Francia y España han sido determinantes. Ocurre que ETA precisa de un cupo mínimo de atención para seguir marcando la agenda política, máxime ahora que no puede hacer lo único que sabe. Cuenta para ello con Bildu, y ahora, además, con los mal llamados “mediadores”.

“Colaboradores” sería una acepción más apropiada. Currin y los suyos deberían saber que en un estado de derecho a la delincuencia se la persigue, por mor de la seguridad jurídica. No hay presos políticos, sino delincuentes que cumplen penas de cárcel en virtud de un proceso judicial sumamente garantista -de hecho, demasiado-. Y todo lo que no sea pedir a una banda de delincuencia organizada como es ETA que se disuelva, entregue las armas y afronte sus causas pendientes con la justicia está de más. Lo contrario sería legitimar el asesinato de casi 1000 inocentes como medio para obtener réditos políticos, lo cual vendría a fortalecer y perpetuar la política de la violencia.

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