Martes 09 de abril de 2013
El último sondeo del CIS es calcado a los anteriores: preocupan la corrupción y el paro, y hay una gran desconfianza tanto en la clase política como en la perspectiva de salir de la crisis a corto plazo. Irrumpen los desahucios como causa generalizada de inquietud, lo cual es muy sintomático. Retrata también la brecha cada vez mayor que hay entre los dos principales partidos, PP y PSOE. A este respecto, hay que añadir los datos que sitúan su intención de voto por debajo del 50 por ciento; o lo que es lo mismo, si hoy hubiese elecciones, el actual bipartidismo dejaría paso a una atomización de las Cámaras muy poco deseable.
Baste si no ver el caso de Italia para comprobar lo nociva que puede llegar a ser esta posibilidad. Cada vez hay menos consenso en cuestiones de estado, y eso llega a la ciudadanía. De ello sacan rédito opciones de corte radical -Izquierda Unida y su extremismo de un tiempo a esta parte es un ejemplo palmario-, capaces de polarizar un eventual voto de castigo a causa del descontento social. En este sentido, hay que decir que la labor de oposición del PSOE no tiene que estar reñida con ir de la mano del Gobierno en cuestiones de interés nacional. Y tanto uno como otro deberían limpiar sus respectivas casas, caiga quien caiga. Cada día que pasa, Bárcenas y los ERE cargan más de razones q todos aquellos que desconfían de la política.
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