Nacional

Mas se acerca al PSC ante la posibilidad de perder la mayoría al frente de la Generalidad

El matrimonio 'soberanista' entre CiU y ERC se tambalea

Martes 09 de abril de 2013
Tras apenas unos meses de Gobierno, la unión entre CiU y ERC al frente de la Generalidad está cada vez más deteriorada. Los republicanos exigen a Mas que acelere un plan soberanista para Cataluña, con el cual concurrió a las elecciones anticipadas. Sin embargo, la deteriorada situación de las finanzas públicas catalanas, que necesitan el apoyo del Gobierno central para no caer en la bancarrota, llevan a Artur Mas a ser mucho más prudente con respecto a sus amenazas soberanistas.

El cambio de rumbo de Mas se evidenció tras una reunión secreta con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el pasado mes. Este mismo lunes se conocía una reunión también mantenida en secreto, entre Artur Mas y el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el de los socialistas catalanes del PSC, Pere Navarro celebrada el pasado domingo. La financiación catalana y el encaje de Cataluña en las instituciones han sido los dos asuntos principales que trataron los dirigentes, según se ha traslucido en la prensa.

De esta manera, el líder de CiU continúa el proceso de ruptura con ERC, que tiene como prioridad la agenda soberanista de convocatoria de un referéndum secesionista, y de acercamiento a otras fuerzas políticas, singularmente el PSC.

Los socialistas por su parte, parecen dispuestos a dialogar con Artur Mas, y no harían ascos a gobernar en coalición con el líder convergente, en un momento de larga travesía por el desierto, debido a la sangría de votos en las últimas elecciones y las disensiones internas.

Así, la crisis económica que vive Cataluña que, según algunos analistas, empujó al ‘president’ Artur Mas a convocar elecciones anticipadas con un programa secesionista, una suerte de plebiscito sobre la independencia de Cataluña, estaría teniendo un ‘efecto boomerang’. Esa misma crisis económica mantiene las cuentas catalanas al borde de la bancarrota y a necesitar el apoyo del Gobierno central para no suspender pagos.

La inflexión de Mas, por tanto, enfría las posibilidades de un referéndum soberanista en Cataluña y acercan al líder convergente a la lealtad institucional.

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