crítica de ópera
Jueves 11 de abril de 2013
A partir del próximo día 16 de abril, la Compañía Nacional de Danza volverá a subirse al escenario del Teatro Real, esta vez con una coreografía de Romeo y Julieta a cargo de Goyo Montero.
El coreógrafo madrileño Goyo Montero, actual Director del Ballet de Nüremberg y Premio Nacional de Danza 2011, intenta acercarse a la universal obra de William Shakespeare desde una perspectiva personal, profundizando en la vertiente psicológica de los personajes y desarrollando la figura de Mab, Reina de los Sueños, del destino y la muerte. Se trata de un personaje que aparece como tema del famoso monólogo de Mercurio y en esta versión, estrenada por el Ballet de la Ópera Estatal de Nüremberg el 21 de febrero de 2009, se transforma en narrador del drama de los amantes de Verona condenados por el odio ancestral que existe entre sus familias. Ciñéndose a la trama, Montero aspira a destacar la fuerza de las emociones combinando la dinámica de la partitura de Prokofiev con la expresividad y la pasión de los bailarines, que se alternarán en tres diferentes repartos durante las ocho funciones que se van a representar en el coliseo madrileño durante el mes de abril.
Para su director, se trata de un ballet que habla de un amor imposible, de celos y rivalidades, pero, sobre todo, del tiempo y esta ha sido la razón que le ha llevado a potenciar la presencia del personaje de Mab hasta convertirlo en hacedor, testigo y narrador de una de las historias de amor y muerte más famosas de todos los tiempos. De acuerdo con la visión de Montero sobre este drama, los ejes de la historia están representados por Romeo pero, de manera especial, por Julieta, el único personaje que controla en todo momento la situación y que de alguna forma determina y decide su propio destino. El personaje de Mercurio es también central en esta versión y es precisamente su complejidad, permanente claroscuro, lo que hace que sea tan difícil de retratar. Por otra parte, los personajes de Lady Capuleto y del Ama se convierten aquí en un personaje bipolar, que representa los dos polos opuestos de la maternidad.
PIE DE FOTO
En este mismo sentido, el cuerpo de baile es, en palabras de Goyo Montero, un elemento más que contribuye a amplificar la psicología de todos los personajes a través de una enorme presencia que transforma y manipula la escenografía – a cargo de Verena Hemmerlein y del propio coreógrafo – a la que, como el vestuario y la iluminación, se ha intentado despojar de todo artificio para crear espacios que concentren el foco en la historia de una forma más sensorial que descriptiva. Asimismo, Montero asegura haber concentrado la composición del original de Prokófiev para evitar repeticiones o escenas que afectaban al ritmo y la intensidad, aunque respetando al máximo la partitura original. Al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real (Orquesta Sinfónica de Madrid) estará el belga Koen Kessels, director musical del Royal Ballet de Birmingham desde 2010 y durante los últimos años principal director invitado en la Ópera National de Paris, donde ha dirigido Coppélia, Proust, Cinderella, Giselle y La Source.
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