Joaquín Vila | Jueves 11 de abril de 2013
Todo indica que Rajoy ya se ha hartado de Artur Mas y sus balandronadas. El Gobierno anuncia que tomará todas las medidas judiciales pertinentes para impedir que la Generalidad incumpla la ley y toree hasta las propias sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, que por mucho que les escueza a los nacionalistas desorejados, ha decidido que si un solo alumno quiere recibir las clases en español (perdón, en castellano) la clase entera tendrá que admitirlo y estudiar en la lengua de Cervantes. Y mejor les irá.
Pero Artur Mas, acosado por su propia campaña desmelenada y secesionista y por sus aliados de ERC, se ha marcado el farol de que incumplirá la sentencia. El presidente de la Generalidad, así, se salta a la torera de nuevo la ley y se chotea de la Justicia, como si Cataluña ya fuera un país soberano. Pues no.
Cataluña es España y Artur Mas es presidente de una Comunidad Autónoma, que forma parte del Estado. Por mucho que les duela. Al igual que exigen financiación, dinero, para tapar sus agujeros negros de embajadas y chorradas varias, deben de aceptar que dependen del Estado español.
Rajoy, por fin, ha sacado toda su artillería para evitar que el chulito de Artur Mas se salga con la suya. Y si el presidente de la Generalidad incumple la ley, puede, incluso, ser inhabilitado como tal.
La batalla será cruenta y desagradable. Pero no se puede admitir que se incumpla la ley. Ni Artur Mas, ni Urdangarín, ni nadie, La Justicia es igual para todos y si la Generalidad no asume la ley lingüística se las tendrá que ver con los Tribunales. Ojalá. Ya está bien de memos, caciques y chulos.
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