Cultura

Oblivion: Tom Cruise recupera la memoria para salvar al planeta

Crítica de cine

Domingo 14 de abril de 2013
El actor norteamericano ha vuelto este fin de semana a nuestra cartelera, encarnando a un héroe del año 2077 a quien el borrado obligatorio de memoria le ha dejado, sin embargo, con algunos recuerdos.

Varias décadas antes de 2077, momento en el que se sitúa la acción de este nuevo filme de ciencia ficción protagonizado por Tom Cruise, los habitantes de la Tierra se vieron obligados a librar una sangrienta guerra contra unos oscuros y extraños enemigos extraterrestres. Ganaron la guerra o, por lo menos, hubo muchos supervivientes, pero el precio que tuvieron que pagar fue demasiado alto: perdieron el planeta a causa de las numerosas explosiones nucleares que convirtieron en inhabitable la mayor parte de la Tierra. La única solución que encontraron los más afortunados fue buscar alojamiento en otro planeta, en unas colonias construidas en la Luna.

Tom Cruise interpreta a Jack Harper, un piloto y experto mecánico que vive junto a su compañera Vika Olsen, a quien da vida la actriz británica Andrea Riseborough, en una plataforma por encima de las nubes y su cometido es el de reparar los “ojos” que vigilan todavía la Tierra con el objetivo de recuperar fuentes energéticas y otros aparatos que aún puedan ser de utilidad. Faltan sólo dos semanas para que la misión del equipo que forman finalice y puedan regresar con los demás, pero Harper no parece tener tantas ganas de dejar definitivamente la Tierra como tiene Vika.

Al inicio del filme, el propio Harper narra cómo todas las noches tiene sueños que más bien parecen recuerdos y duda de la eficacia del borrado de memoria obligatoria al que se sometieron los humanos. Aún así, él sigue cumpliendo con sus misiones en la Tierra que, además, aprovecha para hacerse con otros pequeños recuerdos que, en realidad, no debería coger porque están prohibidos, como, por ejemplo, libros. Los esconde en un pequeño oasis que ha encontrado en la destruida Tierra y busca disfrutar de pequeños momentos en la naturaleza, donde se refugia para soñar en secreto sin miedo, especialmente con la mujer que siempre aparece cuando cierra los ojos.

Es la aparición en la realidad de esa mujer que él hasta entonces sólo ha visto en su cabeza, lo que hará que todo cambie y Harper se convierta en un hombre distinto. Para el joven director Joseph Kosinski, autor también del guión de este su segundo largometraje, Harper se convierte en el hombre que realmente es o está llamado a ser. La mujer que devuelve a Harper a su propio ser es Julia, interpretada por Olga Kurylenko, y aparece dentro de una capsula de hibernación en una nave espacial que, de repente, ha vuelto a la Tierra después de vagar por el espacio desde antes de la guerra. Ella tiene muchas de las respuestas que Harper necesitaba y el resto de ellas, le serán reveladas por el otro protagonista masculino de la historia, Reech, líder de un grupo de rebeldes, a quien da vida el veterano Morgan Freeman. Es la primera vez que Cruise y Freeman coinciden en la gran pantalla y este es, sin duda, uno de los atractivos de la cinta, además de su cuidado diseño de producción, sus sorprendentes aparatos – y eso que en ciencia ficción ya tendrían que haberse inventado todos los posibles vehículos que se utilizarán en el futuro – así como de las imágenes exteriores rodadas en Islandia y en Hawai, que Kosinski filmó con lo último en cuanto a cámaras digitales, permitiéndole – según sus propias palabras - capturar mejor toda la belleza de unos paisajes a los que no es de extrañar que Harper quiera volver siempre que tiene la oportunidad.

El rodaje de Oblivion comenzó en marzo de 2012, en los Estudios Celtic de Baton Rouge en Luisiana, donde se recrearon los interiores como el correspondiente a la Biblioteca Pública de Nueva York o de la nave donde vive el piloto con su compañera, y finalizó en California, en los alrededores del lago June, y supone el regreso de Cruise a la ciencia ficción después de Minority Report. El interés de Tom Cruise, por quien no parecen pasar los años, surgió nada más leer una versión de la historia en novela gráfica que nunca llegó a comercializarse pero que se distribuyó en la convención de cómics de San Diego, llegando así a sus manos. Cruise se puso en contacto con Kosinski y el personaje se perfiló justo a la medida del actor: un héroe que no sabe que lo es hasta que las circunstancias le obligan a encarnarlo.

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