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José Javier Hombrados: "Si no salgo elegido presidente, seguiré jugando al balonmano"

entrevista

Domingo 21 de abril de 2013
José Javier Hombrados (Madrid, 1972) es uno de los nombres clave de la historia del balonmano español. A sus 41 años, con un palmarés donde destacan dos bronces olímpicos y un Mundial, siete ligas y cinco Copas de Europa, añade un nuevo reto a su carrera. Tras volver a las pistas después de superar una lesión en el ligamento anterior cruzado de su pierna izquierda que le hizo plantearse la retirada, su objetivo está ahora en convertirse en el sucesor de Juan de Dios Román como presidente de la Federación Española de Balonmano. Su ilusión, devolver al balonmano todo lo que le ha dado a él.

¿Cómo decides presentarte a presidente aún siendo jugador en activo?
Todo surge, un poco a bote pronto, a raíz de la lesión del cruzado, con cuarenta años y la previsión de que no iba a ser una recuperación fácil. A partir de ahí, cuando han pasado tres meses de evolución de la lesión, algunos me comentan que podría ser un buen presidente, ya que lo más probable era que no pudiera seguir como jugador. Empiezo a dar vueltas, hablo con gente importante del deporte para conocer sus sensaciones, veo que hay posibilidades y me decido a dar el paso.

¿Y por qué presidente? ¿No te llamaba la atención seguir como técnico, directivo o comentarista?
A mí me gustaba el tema de la gestión deportiva, incluso he estudiado algún máster al respecto. Es lo que me gustaba. Si no era dentro de la Federación, hubiera sido en algún club. A partir de ahí, la lesión precipita todo, acelerando el proceso. A la vez que rehabilitaba la rodilla hablaba con gente y preparaba el programa. Realmente todo ha sido muy rápido, un año extraño. El portero que ficharon para suplirme también se lesiona de gravedad y yo acelero la recuperación. Vuelvo a jugar a los cinco meses cuando nadie esperaba que lo hiciera hasta los siete. Han sido varias circunstancias que han ido cambiando mi camino.

¿Cuáles son los objetivos que se fija como presidente?
Intentar dinamizar nuestro deporte. Tratar de atraer recursos al balonmano, ahora que está difícil buscar dinero para el deporte en general. El objetivo prioritario es tener dinero para invertir en la base, para que las territoriales tengan más funcionalidad. Cuando tengan menos dinero, que la española colabore con ellas con planes y proyectos para que generen recursos, pudiendo trabajar con los focos de balonmano que es donde nace todo. A partir de ahí, ¿cómo podemos generar ese dinero? Pues potenciando el efecto de nuestras ligas y equipos profesionales, que es por los que el CSD invierte en la élite, para mejorar la imagen exterior de nuestro deporte. Si nosotros conseguimos hacer una imagen de balonmano potente, tanto masculino como femenino, podemos vender mejor nuestra marca para tener esos recursos que invertir en la base.

¿Es factible ese proyecto en este ambiente de crisis, incluso con los recortes anunciados en deporte por el Gobierno?
Es factible. Sólo que en lugar de estar en el escalón diez, estamos en el uno. Hay que trabajar muchísimo para invertir poquito a poco e ir generando práctica y aficionados alrededor lentamente. No es un proyecto de la noche a la mañana, porque es muy complicado. La tendencia no es buena pero si vamos paso a paso lo podemos conseguir.

En ese sentido, ¿hay alguna manera de usar el éxito de la selección, como ha hecho el baloncesto?
Ellos tienen un producto muy fuerte, con jugadores muy mediáticos. Una de las cuestiones es hacer que nuestros jugadores vayan estando más en boca de todos para que haya marcas que se asocien a nosotros. Tenemos que implicarlas para exponernos más y se produzca dinamismo. Si no salimos en televisión o no tenemos éxito mediático, no somos nadie. Es difícil generar referentes cuando no tenemos donde mirarnos. Los niños, al final, se orientan a los ídolos o deportes que ven en televisión. Si no estamos en esos sitios, no tendrán referentes y será difícil atraerlos. Podremos tener muchos focos de práctica, pero no se meterán si no tienen donde llegar o reflejarse.

Tras la marcha de Valero Rivera, ¿tiene algún candidato en mente para el puesto de seleccionador?
De momento, no. Yo había hablado con Valero Rivera, porque creo que era la persona idónea en su momento por los éxitos conseguidos y el trabajo realizado con la selección. Pero él ha decidido cambiar de aires y ha estimado que su ciclo en España había terminado. Lo respeto por eso y lo que ha hecho ya está ahí, es historia. A partir de ahí, España tiene un buen conjunto de entrenadores en general, que incluso exporta al exterior. Tenemos muchos donde elegir y ahora hay que tomar una decisión de consenso que sea lo mejor para el balonmano.

Tras tantos años en el balonmano, ¿guarda algún momento que recuerde de manera especial?
Muchos. Son 23 años dedicados al balonmano. Hay muchos momentos: la primera Copa de Europa, proyectos tan atractivos como el Balonmano Ciudad Real, que durante una década fue el mejor equipo del mundo, las medallas olímpicas... Cada momento ha tenido su historia. Eso se queda para mí y ya es agua pasada. Ahora empieza otra línea, otro proyecto. Y todo está por ver. Depende de lo que suceda, el rumbo puede cambiar radicalmente. Si no soy presidente, seguiré jugando. Mi intención es estar ligado al deporte.

Habiendo formado parte del San Antonio, ¿cómo vivió su desaparición?
Es muy triste leer noticias de este tipo. Creo que es importante mejorar las estructuras de club para que estas cosas no vuelvan a suceder. Que haya una cierta estabilidad, una base detrás para que, pase lo que pase, no hipotequen el dinero de infinidad de años que obligue a desaparecer al equipo. Es un momento importante para marcar esas pautas si queremos tener futuro realmente.

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