Economía

¿Se basa la austeridad en un error de Excel?

Crónica económica

Domingo 21 de abril de 2013
Se dice: La política de austeridad se basaba en un estudio erróneo porque sus autores la pifiaron en el uso de una tabla de Excel; de modo que como no tiene base científica, la austeridad es un error. Pues bien, eso no es así.


Esta vez es diferente. Eso dicen Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff en el título de su famoso libro. Es, en realidad, un título irónico, pues lo que vienen a decir estos dos autores es que ninguna vez es diferente. La deuda excesiva mata el crecimiento. Y, legado un punto, sencillamente se deja de pagar la deuda pública. Las quitas, los impagos, la inflación… cualquier método a propósito para no pagar, es el que se adopta. Es decir, nunca es diferente.

El libro se ha convertido en un best seller, lo cual es sorprendente para un libro de economía, incluso en época de crisis. Aunque es cierto que la economía siempre despierta interés. El libro es de 2009. Un año más tarde, los dos autores publicaron un artículo titulado Growth in a Time of Debt, es decir, Crecimiento en tiempo de deuda. En ese artículo dicen que cuando la deuda externa de un país (y, cuidado, ahora hablamos de la deuda externa), excede el 60 por ciento del PIB, el crecimiento se reduce un 2 por ciento. Pero cuando esa deuda externa supera el 90 por ciento, el crecimiento se reduce a la mitad. Por cierto, que ese es el caso de España.

Este artículo ha sido recientemente criticado por tres economistas: Thomas Herdon, Michael Ash y Robert Polin. La crítica contiene tres puntos:

1) Reinhart y Rogoff (R&R) han excluido de sus cálculos a Australia, Nueva Zelanda y Canadá, en los años 1946 a 1950. Para estos países, eran años de alto crecimiento y de mucha deuda, de modo que haberlos incluido habría cambiado sus resultados. Lo que dicen R&R en una respuesta reciente (han dado varias) es que esos datos se habían facilitado poco antes de la publicación de su artículo, y que no podían juzgar su calidad y capacidad para compararlos con los demás. Pero, ccomo señala Josh Barro, “incluso si R&R tuvieran motivos plausibles para dejar de lado esos datos, el enorme efecto que produce su exclusión demuestra la fragilidad de su método”.

2) Los dos autores ponderan los datos de un modo que los críticos consideran peculiar, pues hay casos de países con muchos años de deuda excesiva que se interpretan como una sola observación, y no tantas como años pasa con ese exceso de deuda. R&R, en esta respuesta, dicen que lo que a ellos les interesa reflejar es son los casos episódicos, no las observaciones individuales. Según Luis Garicano, “no es forma de hacer un trabajo empírico”.

3) Y la crítica que más ha llamado la atención es que R&R cometieron un error… en el uso de la tabla de Excel. Los dos autores han aceptado esta crítica como válida. Lo cual es sorprendente. Si trabajan con numerosos países y muchos años, es normal que en el proceso de manejo de los datos se cometa un error, pero ¿no tienen estos profesores a jóvenes y aplicados aspirantes que les echen una mano?

Herdon, Ash y Polin (HAP) concluyen, tras hacer la crítica: “El crecimiento medio del PIB en ratios de deuda sobre el PIB superiores al 90 por ciento no difieren dramáticamente (a los que hay) cuando el ratio deuda/PIB es menor”.

Lo que dicen entonces R&R es que lo que importa no es la media, sino la mediana (ya saben, aquél valor que deja el mismo número de valores a un lado y otro, en una relación ordenada). Y que, cuando se aplica la mediana, el crecimiento baja en un punto. Y que un punto es mucho, pues los episodios de deuda excesiva duran al menos 20 años, y sobre ese período un punto porcentual tiene graves consecuencias.

Buen intento de salvar, si no el análisis (R&R ni siquiera critican los métodos de HAP ni explican que los suyos son mejores), al menos las conclusiones. Sólo que los muebles que no se han quemado en el incendio están oscurecidos por el humo: ya no volverán a tener el mismo lustre. Porque lo que se observa en HAP y otros autores es una relación entre deuda y crecimiento, pero no tan acusada y, sobre todo, no tan relacionada con la cota del 90 por ciento del PIB.

Llegados a este punto: ¿Es la política de austeridad un error? ¿Podemos, entonces, endeudarnos como españoles y crecer como africanos? No corramos tanto.

Es cierto que el artículo original de R&R se ha citado mucho, y que se ha utilizado para justificar las políticas de austeridad. Por cierto, que aquí yo jamás les he citado, porque no menciono nada que yo haya leído antes, como conocerá el lector de estas crónicas. Pero, tal como se ha señalado en varios sitios, el estudio de R&R no es el único que explica que la deuda, a partir de cierto punto, es negativa para el crecimiento. Nosotros hemos citado un importante estudio del Bank of International Settlements, que decía que alcanzar un nivel de deuda superior al 85 por ciento suponía poner en riesgo el crecimiento económico. Otro informe, este del FMI, llegaba a conclusiones parecidas: Hay “una relación inversa entre la deuda inicial y el crecimiento subsiguiente: De media, un incremento de 10 puntos porcentuales en la deuda inicial está asociado con una caída en el crecimiento del PIB per cápita de 0,2 puntos al año”. Y también hemos mencionado un informe del BCE que mostraba que el nivel de gasto público estaba muy relacionado, negativamente, con el crecimiento.

Todavía no he leído el famoso libro de R&R This time is different. Lo dejaré en barbecho en mi estantería, a la espera de que la literatura concluya que está mejor hecho que el desgraciado artículo.

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