Opinión

Venezuela se asoma al abismo

Lunes 22 de abril de 2013
El Consejo Nacional Electoral venezolano -CNE- ratificaba este pasado fin de semana los resultados de las recientes elecciones presidenciales, tildándolos de “irreversibles”. No por esperado deja de ser desalentador. En cualquier régimen democrático existen procedimientos para fiscalizar un proceso electoral. En la Venezuela chavista, en palabras de la vicepresidenta del CNE, Sandra Oblitas “lo que está previsto es una verificación del funcionamiento del sistema en virtud de nuestros propios parámetros”, que es tanto como decir que las autoridades hacen y deshacen a su antojo. Las fotos de militares quemando las papeletas apenas conocido el resultado de las elecciones son una prueba más del temor que había en la candidatura de Maduro a que se conociera la verdad.

En todo caso, es el propio Maduro quien ahora debe hacer frente a la labor de gobierno de un país crispado y dividido. Más allá de los gruesos discursos para consumo interno de sus fieles, su primera tarea debería de ser gobernar para todos y no contra más de la mitad del electorado. Eso empieza por tener unas instituciones creíbles. Aparte del citado CNE, tanto la justicia como las principales instituciones están en manos chavistas, y no tiene la menor credibilidad. Es el mismo caso de PDVSA, la empresa nacional encargada de gestionar un activo tan importante como es el petróleo, aunque con criterios más políticos que empresariales. Y si Maduro pretende sacar adelante al país, debería reconsiderar que el petróleo no lo arregla todo, credibilidad institucional incluida.

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