PSOE
Jueves 25 de abril de 2013
Algo se mueve en Ferraz. En los últimos días, un debate durante meses eludido por el aparato del PSOE ha empezado a cobrar fuerza al calor de unas bases cada vez más descontentas con la deriva que está tomando el partido y con el escaso rédito político que Alfredo Pérez Rubalcaba está consiguiendo desde la oposición.
Los aires de renovación, que ya soplaron con fuerza tras la debacle electoral de noviembre de 2011 y que entonces aplacó el hoy secretario general en el Congreso Federal celebrado en Sevilla un par de meses después, vuelven a abrir un nuevo frente en el socialismo español, y esta vez parece que sí lograrán lo que se proponen: cambiar los estatutos para rejuvenecer el partido y poder ganarse a los ciudadanos. Por lo pronto, todo apunta a que Rubalcaba dará su brazo a torcer y convocará primarias para este verano.
Tras más de un año como líder de la oposición, y lejos de aprovecharse de la cada vez más preocupante situación por la que atraviesan millones de españoles y el consiguiente retroceso del Partido Popular, el PSOE no sólo apenas ha logrado remontar en intención de voto de cara a unas elecciones generales, sino que un porcentaje importante de su tradicional electoral ha migrado hacia partidos como Izquierda Unida o Unión Progreso y Democracia, que sí han visto aumentado de manera ostensible su respaldo popular.
Así, una nueva hornada de socialistas se están moviendo en la sombra para intentar forzar unas primarias y, de este modo, poder competirle a Rubalcaba su hasta ahora indiscutible liderazgo. El secretario general ya vio cómo Carmen Chacón, figura pujante durante la época de José Luis Rodríguez Zapatero, en la que llegó a ser ministra de Defensa, peleaba por la Secretaría General quedándose a las puertas de la victoria.
Hoy, catorce meses después de esa disputada votación de Sevilla, las cosas han cambiado mucho. Mientras las bases del partido claman por un cambio en los estatutos que les permita ganar peso en la elección de sus representantes, un debate que hasta ahora Rubalcaba y su mano derecha, Elena Valenciano, habían omitido discutir, surgen nuevos futuribles al máximo cargo mientras que la imagen del ex ministro del Interior se desgasta como consecuencia de haber sido artífice de gran parte de las políticas del anterior Ejecutivo y, además, es palpable la pérdida de apoyo a este, con mandato hasta 2016, entre los barones del partido.
En los últimos meses, figuras relevantes del PSOE han tenido encontronazos políticos con Rubalcaba: desde Tomás Gómez (Madrid), cuya falta de sintonía con él es pública y notoria; a Pere Navarro (Cataluña), a cuenta de la política pro secesión y rupturista del PSC; pasando por Patxi López (País Vasco), uno de los posibles sucesores; José Antonio Griñán (Andalucía), que ya se postuló por Chacón hace un año; o Pachi Vázquez (Galicia), que incluso ha llamado a la insumisión para reformar los estatutos internos.
"Es casi una rebelión en toda regla, aunque dicho así parezca fuerte, pero es que el partido ha llegado a un punto de no retorno en el que el debate sucesorio, o al menos el del liderazgo, debe de ser abordado de arriba a abajo, por todos sin excepción", apunta Íñigo Errejón, miembro del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS).
No hay que olvidar que la masa social que arrastran estos cinco barones representa el 58,6 por ciento de los votantes (4,09 millones de personas del total de 6,9 millones) que optaron por el PSOE en las últimas elecciones generales, por lo que en Ferraz ya se habla de algo más que de un debate.
Sin embargo, desde Ferraz el panorama se hace ver que no es tan grave. "Como en todos los partidos, el debate sobre el futuro está abierto, siempre lo ha estado, aunque todo lleva un proceso y hay que respetar las reglas que todos hemos aceptado; porque las cosas no estén yendo como debieran esto no puede convertirse en un caos donde cada semana se ponga en duda el liderazgo, que hoy en día es de Rubalcaba y así debe seguir", defiende vehemente, Gracia Fernández Moya, diputada del PSOE en el Congreso de los Diputados.
Sin embargo, desde la bancada de enfrente las cosas no se ven de la misma manera.
A día de hoy, tres son los nombres que han ido cobrando fuerza para pugnar con Rubalcaba el estar frente de Ferraz: los ya mencionados Chacón y López y el del joven Eduardo Madina, secretario general del Grupo Parlamentario socialista, quien ha calado entre las bases por su imagen de renovación, cercanía y decisión.
Sin embargo, tampoco se descarta una candidatura conjunta que aglutine a la oposición interna a Rubalcaba. Es bien sabida la amistad y buena sintonía que hay entre Madina y Chacón desde hace años y el joven diputado mantuvo una comida esta misma semana en un discreto restaurante madrileño con el líder del PSE cuyo contenido poco ha trascendido, aunque es muy probable que el debate sucesorio saliera a la palestra, a pesar de que el parlamentario calificó el encuentro de "informal".
"La idea de una única candidatura opositora para pelearle la silla a Rubalcaba no es nueva y podría ser la mejor: no atomizaría el descontento palpable dentro del partido, tendría más respaldo puesto que contaría con el apoyo de socialistas vascos, catalanes, estos dos quizás los más díscolos dentro de la federación, e incluso de gran parte de los madrileños, daría una nueva imagen de fuerza y unidad y representaría un cambio radical del aparato actual", sostiene Errejón.
En este sentido,
Sea como fuere, el debate del liderazgo en el PSOE está más abierto que nunca. En principio, el partido está centrado en preparar la Conferencia Política del próximo otoño, tarea adjudicada a Ramón Jáuregui, y unas hipotéticas primarias se celebrarían tras las elecciones europeas, que tendrán lugar el verano del año que viene.
De este modo, a la labor como líder de la oposición, Rubalcaba tendrá que aplacar las pujantes aspiraciones de renovación propulsadas por unas bases descontentas y que desconfían de su labor como líder de cara a las próximas elecciones generales. Queda por ver cuándo dará comienzo esta batalla fratricida en Ferraz.
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