bloqueo sobre Gaza
Lunes 21 de enero de 2008
La generalizada presión internacional sobre Israel para que ceda terreno ante el inminente riesgo de crisis humanitaria por el bloqueo que mantiene sobre la franja de Gaza no ha sido suficiente. Al menos, todavía no.
Una larga lista de países, un total de 28 ONGs y 12 Agencias de las Naciones Unidas han solicitado a Israel que libere la asfixiante presión sobre Gaza y se han pronunciado en busca de una reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidads para tratar la delicada situación.
Debido a la prohibición, dos toneladas de ayuda humanitaria fueron bloqueadas este martes en la frontera con Egipto, donde 60 mujeres palestinas han resultado heridas por las fuerzas policiales egipcias que han disparado al aire y empleado cañones de agua para sofocar las protestas que reclamaban la apertura del paso fronterizo de Rafah, al sur de Gaza.
Ante el rechazo, el gobierno de Ehud Olmert ha accedido a permitir el suministro de combustible para la central nuclear de la Franja de Gaza así como de medicinas, aunque esta mínima cesión no se aproxima, ni mucho menos, a satisfacer las demandas de la comunidad internacional ni a resolver la complicada situación de los habitantes de Gaza.
A pesar de haber aflojado el nudo para tratar de acallar las críticas, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, aseguró que de ninguna manera dejaría que la vida en Gaza fuera cómoda y agradable y no ha permitido el acceso de bienes básicos como pan y agua a la población palestina.
Gaza, bloqueada por más de 260 razones
Cerca de 800.000 personas han quedado sin suministro de agua corriente y un tercio de la población continuaba hoy sin electricidad después de que la única central de la franja se viese obligada a interrumpir su suministro por falta de combustible debido al bloqueo.
La diminuta región, gobernada por Hamas gracias a un golpe de estado, ha sido víctima de numerosas contraofensivas israelíes debido al constante lanzamiento de cohetes por parte de las Brigadas de Al-Qassam, brazo armado de la organización terrorista que dirige Gaza.
Dicho movimiento ha reivindicado recientemente que más de 260 cohetes -entre artefactos caseros y morteros- han sido lanzados contra territorio israelí desde el pasado martes, cuando una incursión en la franja del ejército hebreo se saldó con la muerte de 19 palestinos, 16 de ellos, miembros de Hamas.
Desde que Hamás gobierna Gaza, la franja se ha visto asfixiada por las restricciones económicas por parte de Estados Unidos, Egipto e Israel, lo que ha sumido a la región en una dificilmente irreversible crisis económica. Considerada como una "entidad hostil" no podrá beneficiarse de la multimillonaria inversión para el proceso de paz que un gran número de países acordó entregar a la Autoridad Palestina en la Conferencia de Anápolis.
Un conflicto pertinaz
El continuo intercambio de hostilidades entre judíos y palestinos dificulta la ardua labor del presidente norteamericano, cuya reciente gira por Oriente Medio, parece no haber servido demasiado. Sea como fuere, cada vez resulta más complicado hablar sobre esta guerra, en la que se enfrentan miembros del mismo bando y todos los ataques provienen de una agresión anterior.
La razón de que ninguno de los intentos de paz por parte de la comunidad internacional haya prosperado radica en la complejidad del conflicto y en la rigidez en las posiciones de los actores que en él participan. Los palestinos, más que desear la partición de un territorio que consideran suyo para obtener su primer estado, aspiran a expulsar definitivamente al pueblo hebreo y poner fin, de este modo, a la ocupación surgida del "sentimiento de culpa" de occidente por el holocausto judío.
Por otra parte la polarización entre los seguidores Fatah, que gobierna Cisjordania y Hamás da lugar a una dura represión por parte de las fuerzas policiales contra los seguidores del adversario en territorio propio.
Ya advirtió Olmert que el proceso de paz no bastaría para que Israel permitiera las agresiones por parte del pueblo palestino, que, aunque parece encontrarse más cerca que nunca de obtener un estado propio jamás se sentirá satisfecho.
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