La Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados aprobó, el pasado 23 de abril, una Proposición No de Ley del Grupo Parlamentario Popular que insta al Gobierno “a proteger y difundir la gastronomía española como bien cultural de carácter inmaterial”. Por ello, invita al Gobierno a incluirla en el Plan Nacional de Salvaguarda del Ministerio de Educación.
La Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados aprobó, el pasado 23 de abril, una Proposición No de Ley del Grupo Parlamentario Popular que insta al Gobierno “a proteger y difundir la gastronomía española como bien cultural de carácter inmaterial”. Por ello, invita al Gobierno a incluirla en el Plan Nacional de Salvaguarda del Ministerio de Educación.
La Proposición No de Ley fue presentada a principios de marzo por el Grupo Popular,
por iniciativa de la Real Academia de Gastronomía, como un primer paso hacia un ulterior reconocimiento por parte del Congreso y, más allá, de la propia Unesco en la línea de lo que obtuvo, hace dos años y medio, la Dieta Mediterránea.
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De izquierda a derecha: Juan de Dios Ruano, portavoz del Partido Popular en la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados; Celinda Sánchez, vicepresidenta primera de la Comisión de Cultura; y Rafael Ansón, presidente de la Real Academia de Gastronomía. Como siempre hemos defendido desde la RAG, la gastronomía tiene una importancia decisiva desde muy diversas perspectivas: la económica (por su influencia directa en la industria y producción agroalimentaria); la turística; la social y la sanitario-saludable. Pero, al lado de todas ellas, emerge su extraordinaria fuerza como activo cultural, como elemento de cohesión entre la gente, su historia y su modo de vida.
Una imagen positiva del paísLa Proposición No de Ley ha sido defendida por el diputado del PP Juan de Dios Ruano quien recordó que la cocina española “contribuye a proyectar una imagen positiva del país y es un elemento cultural con una dimensión social importantísima, pues la cocina está vinculada a nuestra forma de ser, a la cultura y a la historia”.
Con su inclusión en el Plan Nacional de Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial se conseguirá, según Ruano, “sensibilizar a la sociedad española del patrimonio cultural que supone la diversidad de nuestra gastronomía y facilitar la información y la coordinación entre administraciones respecto a nuestra extraordinaria cultura gastronómica”.
Quisiera destacar que esta iniciativa ha sido posible gracias, sobre todo, a los esfuerzos de tres diputados populares: aparte de Juan de Dios Ruano; el portavoz del Grupo Parlamentario, Alfonso Alonso; y el presidente de la Comisión de Cultura del Congreso, Juan Manuel Albendea.
Apoyo de UPyDLa Proposición No de Ley fue apoyada también “sin ninguna duda” por el portavoz de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Toni Cantó, destacando que “la propuesta busca potenciar una fuente importante de ingresos económicos, gran embajadora de la dañada Marca España y un complemento de uno de los pocos sectores que tira del país, el turístico”.
Lamentó, no obstante, que la crisis haya “obligado” a cerrar locales emblemáticos y tradicionales, “sin que la Administración haya hecho nada”.
Educación y SanidadA partir de esta Proposición No de Ley creo que será importantísimo que la concepción de la gastronomía como Bien de Interés Cultural Inmaterial se incorpore a los contenidos del sistema educativo y a la propia educación en familia, en forma de conocimientos en materia de alimentación y de educación del gusto.
Porque, en nuestra vertiginosa sociedad, es cada vez más importante explicar a los hijos y alumnos, en la lucha por inculcarles valores gastronómicos saludables, la importancia de comer despacio y realizar un acercamiento cultural a las cosas del comer.
Como presidente de la Real Academia de Gastronomía, me congratulo de esta aprobación e invito a que la cultura gastronómica entre en los presupuestos no solo del Ministerio de Educación, sino también del de Sanidad, porque una mala alimentación es una de las principales causas de la obesidad y de las enfermedades cardiovasculares.