Economía

Las grandes empresas se vuelcan al exterior

Crónica económica

Miércoles 08 de mayo de 2013
Una de cada tres empresas cotizadas factura más de un 70 por ciento fuera de nuestras fronteras. La crisis está cambiando el panorama empresarial español.

Un informe de Bolsas y Mercados Españoles (BME) muestra el cambio extraordinario que se ha visto obligado a sufrir el tejido empresarial español. Durante la larga ola de crecimiento de la economía española, que comenzó en 1994 y terminó, abruptamente, en 2008, cualquier negocio abierto en España tenía éxito. O casi cualquiera. Se produjo un ciclo de tipos de interés a la baja, explosión del crédito, entrada de una riada de inmigrantes y una gran incorporación de la mujer al trabajo.

Había empresas que salían al exterior. España cuenta con varias empresas grandes, muy competitivas, con mucha presencia en el exterior. Y, durante esa oleada, esas y otras empresas han aprovechado las facilidades del crédito para hacerse aún más competitivas y ganar en tamaño. Pero el grueso de las empresas españolas no salía al exterior, sencillamente porque el negocio estaba ya en casa. Esta es una idea que ha expresado en varias ocasiones el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz.

En esos años, creció sobremanera el endeudamiento de las empresas españolas. Pedían prestado de un ahorro exterior, porque aquí no se ahorraba tanto. Ahora ocurren dos cosas. Por un lado, la demanda interior, que sostenía gran parte de las empresas, se ha desplomado. Y, por otro, también lo ha hecho la financiación.

Hay sectores enteros que han caído en unos niveles pavorosos, como la construcción. Las empresas se han tenido que reinventar, muchas de ellas, para salir al exterior. Y esto es lo que nos dice Bolsas y Mercados Españoles (BME). En un reciente estudio, las empresas cotizadas en España facturaron en 532.719 millones de euros en 2012. Es un 7,57 por ciento más que el año anterior pese a que la actividad en España se ha estancado: creció un 0,35 por ciento. La razón de esa diferencia es que la facturación en el exterior subió un 12,83 por ciento, y suma ya 323.109 millones de euros, que son el 60,65 por ciento del total. El otro 39,35 por ciento, 209.609 millones de euros, son del mercado interior.

El mayor crecimiento de las ventas en el exterior se produce en la OCDE, excluida la UE: un 23,62 por ciento. El crecimiento en la UE, nuestro principal socio comercial, fue del 7,20 por ciento, y del 10,86 por ciento en el resto.

Según el informe, “la apuesta realizada por muchas empresas españolas por avanzar en su expansión internacional ha convertido a muchas de ellas en multinacionales de primera fila, con presencia en diferentes países y, en la actualidad, una amplia mayoría obtiene parte de sus ingresos en el exterior”. De hecho, según añade el estudio, “en muchas de ellas es una cifra significativa, como lo demuestra que en la mitad de las compañías la facturación exterior supere a la interior y en 37 compañías más del 70 por ciento de sus ingresos se genere fuera de España”.

Esta es una noticia excelente, porque es un cambio con visos de permanencia. Cuando el mercado interior se normalice, algo que tardará varios años en ocurrir dado el excesivo endeudamiento de las familias españolas, las empresas nacionales podrán crecer con él, pero habrán realizado un esfuerzo por salir fuera que se mantendrá. Además, eso les obligará a ser más competitivas, lo cual hará que nuestra economía también lo sea.

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