crónica política
Miércoles 08 de mayo de 2013
Analistas políticos consultados por este diario subrayan que el Pleno del TC ha dejado “tocado” a Artur Mas, que ve como su apuesta independentista es muy difícil de sacar adelante legalmente. “Quizás por ello –señalan estos medios- el presidente de la Generalidad ha dado ya señales este miércoles de echarse al monte”. Y lo de menos es que haya calificado la resolución del Constitucional de “insólita, altamente preocupante y profundamente decepcionante”.
Lo peor es que Mas haya anunciado que el proceso sigue pese a la decisión del TC. Es decir que no la acata y ha entrado directamente en el camino de la desobediencia, como ha subrayado la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho. Pero las cosas no se han quedado ahí y por la tarde, horas después de conocerse la providencia del Constitucional, iban más lejos. El Parlamento autonómico ha aprobado con los votos de todos los partidos excepto los del PP, que ha abandonado la sesión, y los de Ciutadans, la creación de una comisión parlamentaria de estudio sobre el derecho a decidir.
Es decir, como señalan las fuentes consultadas, “Mas mantiene las espadas en todo lo alto, blandiéndolas contra todo aquel que esté en contra de su proyecto, el Gobierno, el PSOE, la Unión Europea o la propia Justicia, a través del Tribunal Constitucional”.
A la misma hora en que se conocía la resolución del TC, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, comparecía en el Congreso para presentar el Programa de Estabilidad y el Plan Nacional de Reformas aprobados por el Consejo de Ministros el pasado día 26 de abril. El jefe del Ejecutivo, sin caer en un optimismo desbordante, ha mostrado otra cara respecto a sus últimas comparecencias. Aunque ha vuelto a admitir la dificultad de la situación ha afirmado que “no hay cambios de rumbos, pero sí un nuevo escenario que nos permitirá desenvolvernos una mayor holgura”.
Rajoy ha reprochado al anterior Ejecutivo socialista que sus proyecciones económicas hubieran sido mera “propaganda” además de estar manipuladas para “sembrar falsas esperanzas”. En este sentido, se ha preguntado si “¿acaso estaba mejor hacer las cosas como antes, cuando las cifras se empleaban para fantasear, para intentar lucirse, y no servían más que para redoblar la desconfianza?”
Los analistas consultados señalan que el presidente del Gobierno ha estado duro con Alfredo Pérez Rubalcaba, “sobre todo al asegurar que está dispuesto a llegar a pactos con él pero con la premisa de lo que vale es su política económica, que ha impedido el rescate de España por parte de la UE y ha devuelto parte de la credibilidad a nuestro país en el exterior”. Política que ha enfrentado a la del Ejecutivo del que formó parte el actual secretario general del PSOE, que según ha afirmado, “nos llevó a esta situación”.
Y aquí, Rubalcaba, “ha dado una muestra de debilidad al afirmar que las propuestas para relanzar la economía y el empleo ni son de Zapatero ni de Rajoy, sino suyas”, según los mismos medios, que subrayan que le ha puesto la respuesta muy fácil a Rajoy. El jefe del Ejecutivo ha mostrado su sorpresa por el hecho de quien fuera vicepresidente de José Luis Rodríguez Zapatero haya intentado desvincularse del cargo que ocupó. “Parece ya que Rubalcaba se ha dado cuenta del lastre que lleva encima y que esa herencia de la que tanto critica que hable el PP le está pasando también factura”, concluyen estas fuentes.
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