Jueves 09 de mayo de 2013
Se cierra el cerco para la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien en las últimas semanas se ha visto salpicada por un sonado caso de blanqueo de capitales, en donde el nombre de su fallecido marido y exmandatario, Néstor Kirchner, suena con fuerza, a raíz de su estrecha relación con el principal imputado del caso, el empresario Lázaro Báez.
La ex-secretaria, ojo derecho del “Pingüino” y según las malas lenguas “algo más”, Miriam Quiroga, rompió si silencio esta semana y en horario estelar de la televisión argentina, para delatar las andanzas del matrimonio. Un testimonio que podría confirmar años de rumores sobre el enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias de la poderosa pareja, que reveló detalles tan precisos como la proximidad del exmandatario con Báez como otros tan inquietantes como bolsos engordados con dinero en efectivo que partían de la Casa Rosada a la propiedad que el tándem presidencial posee en El Calafate, o bóvedas blindadas y lingotes de oro.
A medida que la rocambolesca trama apunta sus tentáculos hacia la presidenta, su Gobierno anuncia una serie de iniciativas en materia económica, dada la grave situación financiera que atraviesa el país, las cuales impulsa la implementación,- como cosa curiosa-, de un blanqueo de capitales que permitirá a las personas físicas o jurídicas ingresar sus dólares no declarados al circuito formal, a través de instrumentos financieros orientados a “dinamizar” la inversión en el sector energética y de la construcción, este último en donde los Fernández-Kirchner han amasado una importante fortuna. ¿Causalidad o Casualidad?
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