Opinión

España motor de Cataluña

Sábado 11 de mayo de 2013
Mariano Rajoy y Artur Mas se veían ayer en Barcelona, con motivo del Salón Internacional del Automóvil. Coincidía además con la celebración del Gran Premio de España de Fórmula 1; de ahí que el Presidente del Gobierno hiciese más de un símil con la automoción y el trabajo en equipo, afirmando que “no se puede aspirar a nada grande si no se es grande y se cuenta con la solidaridad y el trabajo conjunto de un gran equipo”. Hay que decir que ambos eventos, sumamente importantes en el mundo del motor, se celebran en Cataluña como parte integrante de España que es.

Como telón de fondo, la aceptación por parte del Tribunal Constitucional del recurso presentado por la Abogacía del Estado, cuya consecuencia inmediata fue la suspensión cautelar de la declaración de soberanía del Parlament. Más allá de la solidez jurídica de los argumentos de dicho recurso -avalados, a su vez, por un informe anterior del Consejo de Estado- está el hecho de que las resoluciones judiciales son de obligado cumplimiento. Lo dispone el artículo 118 de la Constitución, y lo dice el sentido común. Sin embargo, independientemente del obligado cumplimiento de las leyes que el Gobierno está obligado a hacer cumplir, el asunto debe tener una respuesta política; p.e.: una resolución no de ley en el Congreso que recuerde que todos, y no sólo una parte, tenemos derecho a decidir.

Deuda, paro y descrédito son los problemas reales. El órdago secesionista es un sofisma engordado por el nacionalismo, a quien parece importar más la apertura de “embajadas” en el extranjero que el hecho de que Cataluña no tenga aún un presupuesto aprobado. Un extranjero en el que se venden las bondades de la comunidad autónoma gracias a que es parte de España. Pero si su clase política se empeña en encaminarse a un abismo de secesión e insumisión jurídica, el futuro de Cataluña será cada vez más incierto.

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