RESEÑA
Domingo 12 de mayo de 2013
Sergio Vila-Sanjuán: Estaba en el aire. Premio Nadal 2013. Destino. Barcelona, 2013. 240 páginas. 19,50 €. Libro electrónico: 13,99 €
Sergio Vila-Sanjuán (Barcelona, 1957) cuenta en su haber con una amplia trayectoria y reconocido prestigio en el ámbito del periodismo cultural. En esa experiencia se apoya en sus trabajos Pasando página. Autores y editores en la España democrática (2003), El síndrome de Frankfurt (2007) y Código best seller (2011). En 2010 da un salto a la narrativa, con Una heredera de Barcelona, publicada también en Destino.
En su debut novelístico, Vila-Sanjuán recurría a la fórmula del manuscrito encontrado para brindarnos un relato coral en la que recrea la Barcelona de los años veinte, especialmente los momentos donde suceden violentos episodios entre las fuerzas del orden y el movimiento anarquista. Para ello, como apunta el propio Vila-Sanjuan en el prólogo a la obra, se valió de los papeles de su abuelo, abogado y periodista, que llegaron a sus manos al fallecer su padre, entre los que se encontraba una narración de carácter autobiográfico. En Estaba en el aire, con la que se ha alzado con el Premio Nadal de este año –el galardón más veterano de nuestro país-, sigue fiel a los presupuestos que guiaron su primera incursión narrativa: Barcelona continúa siendo el escenario –aunque ahora la de los años sesenta-, y la memoria familiar fuente de inspiración, en este caso la actividad como publicista de su padre, e igual carácter polifónico.
En esa Ciudad Condal de los sesenta, Vila-Sanjuán inserta historias y personajes, aglutinado todo en torno a un programa radiofónico que existió en la realidad, emitido por Radio Nacional de España, y que patrocinaba un medicamento: “Rinomicina le busca”, que, desde las ondas, fue una suerte de precursor del televisivo y muy popular “Quién sabe dónde”. Tan popular como el espacio conducido por Paco Lobatón fue “Rinomicina te busca”, al que acudían miles y miles de personas pidiendo ayuda para localizar a un familiar desaparecido con quien ansiaban un feliz reencuentro. El programa adquirió una cada vez más popularidad e influencia, pero, llegados a un punto, el régimen franquista impulsó su final, pues le iba resultando muy incómodo al estar relacionadas no pocas de las desapariciones con la Guerra Civil. Y no era precisamente la contienda bélica y la postguerra lo que se quería recordar en esa España que comenzaba a instalarse en el consumismo y en una supuesta modernidad.
Esta base le sirve al autor de Estaba en el aire para orquestar una novela polifónica, de grata lectura, en la que se mueven personajes dispares: la bella y conflictiva Tona Viladomiu, el publicitario Juan Ignacio, inventor del programa, y su mujer Elena, o el empresario Casimiro Pladevall, a quienes acompañan una serie de figuras que contribuyen a dar eficaz forma a esta propuesta novelística ejecutada con solvencia, en la que no importa tanto ahondar en la psicología de los personajes ni en introspecciones para que prevalezca su condición de fresco de una época decisiva de nuestra historia reciente.
Por Rafael Fuentes