Economía

Las medidas de Bush no convencen a los mercados

CREA INCERTIDUMBRE

Lunes 21 de enero de 2008
Todos los años desde que llegó al poder, George W. Bush ha logrado que el Congreso prevea rebajas de impuestos, y en ocasiones dos veces en el mismo ejercicio. 2008 no podía ser una excepción, especialmente en año electoral y con la sombra de la recesión cerniéndose sobre la economía de los Estados Unidos. Goldman Sachs ya apunta a esa posibilidad, que supondría un crecimiento negativo durante al menos dos trimestres. Se alcance o no técnicamente, lo cierto es que la era del crecimiento acelerado ha concluido. Subprime se ha convertido en una palabra de moda, nada glamurosa, eso sí, y todos dicen luchar contra ella.

Las nuevas rebajas de impuestos podrían suponer un alivio anual de unos 800 dólares para las personas solteras y el doble para los matrimonios. También incluye un plan de gasto destinado especialmente a los parados. Los mercados, que esperaban más, han acogido con frialdad el anuncio de Bush.

El presidente tiene que lidiar con un Congreso dominado por los demócratas. A ellos no les interesa dar la impresión de que no colaboran, pero difieren en el modo como se debe conducir el plan fiscal de choque. Están de acuerdo con la reducción impositiva, que no es permanente, sino una devolución puntual de los impuestos. Pero consideran que se debe limitar a quienes ganen menos de 85.000 dólares.

Los mercados, tanto en Estados Unidos como en Europa o Asia, no se han creído la efectividad de las medidas propuestas por el presidente de los Estados Unidos. Su llamada a la colaboración de la Reserva Federal da la impresión de que la Adminsitración Bush contempla un futuro poco alentador y ha desatado el miedo en todos los mercados.

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