TheDailyTelegraph ha publicado un artículo en el que dice que España está en bancarrota, y que lo mejor que puede hacer un inversor es sacar su dinero antes de que sea demasiado tarde. ¿Tiene razón?
El autor del artículo, Jeremy Warner, es un hombre especialmente pesimista. Ha predicho la ruptura del euro regularmente cada tres meses, o así, y hasta el momento no ha cazado esa pieza. Un hombre con una visión tan poco alentadora del futuro es normal que piense que España va a caer en la bancarrota, que lo ha hecho ya, que el tiempo apremia para los inversores, que tonto el último.
Antes de entrar en cualquier tipo de consideraciones, vamos a ver qué ha dicho el agorero de Warner. Bajo una foto de Bankia cruzada por una bandera española, que eso hace mucho, arranca un largo artículo a partir del último informe
Monitor Fiscal del FMI. Según la lectura de Warner, ese informe “llega tan cerca de declarar que España es insolvente como no es probable que lo vuelvas a ver jamás en ningún análisis oficial de este tipo”. Es decir, que es la lectura de Warner del informe del FMI.
Comienza por destacar que, según el FMI, cerraremos el déficit este año en el -6,6 por ciento del PIB, que el año que viene el déficit aumentará, al -6,9 por ciento. En 2015 volverá a reducirse el déficit, pero de nuevo al -6,6 por ciento. Los otros tres años hasta 2018 el déficit mermará muy lentamente, y se mantendrá todavía en niveles muy altos: -6,2 por ciento en 2016, -5,9 por ciento en 2017 y -5,2 en 2018. Pero lo peor, dice Warner, es el déficit estructural de España, el que tendría nuestro país incluso si volviésemos a crecer. Es de un 4,2 por ciento ahora, y del 5,7 por ciento en 2018. España tiene, según resume Warner el informe del FMI, “muy de lejos el peor déficit estructural de cualquier economía avanzada”.
Bueno, hasta el momento sólo ha recordado los datos del FMI, que son ciertamente preocupantes. Ninguno de ellos habla de bancarrota, sino del grave problema estructural de nuestras cuentas públicas. Pero es en este momento cuando Warner pone la muleta delante del toro, y lo amenaza con la espada: “Y ¿qué ocurre cuando te endeudas a ese ritmo año tras año? Que tu endeudamiento se dispara, por supuesto, y que eso es lo que va a ocurrir en España, donde la deuda pública total se prevé que aumente del 84,1 por ciento del PIB del año pasado al 110,6 por ciento en 2018. Y lo trágico de este asunto es que España está haciendo un trabajo relativamente bueno en reducir el déficit primario, es decir, sin contar los costes de servicio de la deuda”.
Aquí es donde mete la estocada: “Lo que se espera que ocurra es, esencialmente, lo que ocurre en todas las bancarrotas. Al final, tienes que incrementar tu endeudamiento sólo para pagar los intereses de tu deuda actual”. Recuerda que España tiene que reducir su déficit a un 3 por ciento como mucho, pero dice que eso “no es posible que ocurra sin medidas adicionales de austeridad que, incluso aunque se llevasen a cabo serían, muy probablemente, contraproducentes”.
¿Está mal lo que dice Warner? No. Está todo bien. El problema es que lo que dice es insuficiente. Sí describe el caso típico de un país o una empresa que llega a una situación de bancarrota, pero no demuestra que ese sea el caso de España. Se presume que es la situación de España, viendo que el FMI prevé que apenas logre reducir su déficit en los próximos seis años, incluyendo este. Pero eso depende de las medidas que adopte el gobierno. El propio Warner se ve obligado a reconocerlo.
Como ha recordado una fuente anónima del Fondo Monetario Internacional, las proyecciones del FMI son a políticas constantes, es decir, en el supuesto de que el gobierno no adopta ninguna medida adicional. Dice la fuente: “Las proyecciones del Fiscal Monitor se hicieron en base a políticas sin cambio. Aunque esperamos que haya medidas fiscales adicionales que reduzcan el déficit en el futuro, no fueron incluidas porque no fueron identificadas específicamente en su momento”.
De modo que el artículo del DailyTelegraph no demuestra lo que quiere demostrar. Punto. No tiene sentido entrar en
una supuesta hispanofobia del DailyTelegraph, como hace Casimiro García-Abadillo, y que en cualquier caso no sería distinguible de la relación amor-odio de los británicos hacia nuestro país.