POR SI PUDIERAN ESCLARECER DETALLES
Jueves 01 de mayo de 2008
Así lo informó este jueves el portavoz policial Helmut Greiner, tras señalar que, aparentemente, Fritzl, un técnico electricista jubilado de 73 años, había advertido a su hija Elisabeth, a quien mantuvo encerrada en un zulo subterráneo durante 24 años, que si a él le "ocurría algo", la vivienda subterránea se llenaría de gas.
Los investigadores deducen que esa amenaza explicaría en parte por qué los prisioneros de Josef, Elisabeth y tres de los siete hijos que tuvo con él, nunca intentaron atacar a su "carcelero" para liberarse. Un bebé falleció apenas nacido.
Por otro lado, el septuagenario detenido y acusado del más grave caso de secuestro, abuso e incesto conocido en Austria, declaró que había instalado un temporizador en la puerta de acero de 300 kilogramos para que se abriera en caso de que el mecanismo de apertura no fuera utilizado durante un cierto tiempo. Según el portavoz policial, seis técnicos en investigación criminal analizaban la casa de Fritzl para averiguar el funcionamiento de esta puerta, de un total de 35 especialistas que continúan desde el domingo las pesquisas en el edificio.
En un recinto aislado
Elisabeth y dos de los hijos de ésta, que salieron el pasado sábado del calabozo, están junto con su madre y los otros tres niños fruto del incesto con Fritzl en un recinto aislado en la clínica Amstetten-Mauer, próxima a Amstetten, donde reciben cuidados especiales de psiquiatras y otros especialistas.
Kerstin, de 19 años, la hija mayor de Fritzl y Elisabeth, seguía internada en otro hospital de Amstetten, en estado grave, tras quedarse inconsciente en el zulo, lo que indujo al sospechoso a llevarla al hospital el pasado sábado.
El director de la clínica Amstetten-Mauer, Berthold Kepplinger, dijo que el estado físico de los pacientes "es relativamente bueno" y precisó que continuará la terapia y que la "familia se encuentra bien bajo las circunstancias presentes".
Testimonio de los vecinos
La Policía austriaca llamó a una centena de personas que podrían ayudar a esclarecer los detalles del caso de Josef Fritzl, también conocido como el "carcelero de Austria", quien mantuvo secuestrada a su hija en un zulo durante 24 años, donde la violó repetidamente y con la que tuvo siete hijos.
El detective Franz Polzer pidió la ayuda de todos los que hayan vivido en el barrio del pequeño pueblo de Amstetten, donde se encontraba el sótano en el que Fritzl encarceló a su hija Elisabeth en 1984. "Pregunto si quizás alguno de ellos puede haber visto algo digno de destacar que en el momento le haya parecido insignificante", dijo Polzer en una rueda de prensa.
"Pueden estar seguros de que este hombre no dejó ningún cabo sin atar con el fin de engañar a su familia, a su esposa, a sus parientes, a los niños y a todo el mundo que le rodeaba", señaló Polzer, que añadió que Friztl "no tuvo escrúpulos a la hora de usar todos los medios posibles para engañar al público y encubrir su crimen".
¿Cómo?
Por el momento las autoridades judiciales investigan cómo Fritzl pudo esconder a su propia hija y a los hijos en un zulo al lado de su casa durante tanto años sin que fuera descubierto por los vecinos. Asimismo, los medios austríacos y alemanes han publicado fotos y vídeos de Fritzl durante escapadas, sin su familia y con un amigo, a Tailandia, destino donde solía acudir repetidamente.
Polzer dijo que el sótano, que estaba sellado detrás de una puerta de cemento, incluía dependencias separadas para dormir, lavar y cocinar y estaba equipado con un frigorífico, un congelador y una lavadora. Dos de los niños que vivieron en la celda se reunieron ahora con sus tres hermanos que fueron adoptados y criados por Josef y su esposa Rosemarie. "Ayer celebramos el cumpleaños de uno de los niños, de 12 años", afirmó en una rueda de prensa el director médico del centro austriaco donde se encuentran las víctimas, Berthold Kepplinger.
En el hospital
La hija mayor de Josef Fritzl y Elizabeht, de 19 años, permanece hospitalizada con pronóstico grave en el centro, donde fue trasladada la semana pasada, cuando salió por primera vez de la celda. Fritzl, que se confesó autor del encarcelamiento y de incesto, está ahora detenido y está siendo investigado por violación, incesto y coacción. Asimismo, también se está investigando si cometió homicidio imprudente con uno de los hijos que tuvo con Elizabeth, que murió al poco tiempo de nacer y cuyos restos fueron incinerados por Josef.
El abogado defensor del "carcelero de Austria", Rudolf Mayer, dijo que su cliente se negaba a responder a más preguntas. "Le ha dado a la Policía una declaración de gran amplitud", afirmó Mayer.
Fritzl contó a su mujer que su hija había huido con una secta religiosa, lo que apoyó con cartas que obligó a escribir a su hija para justificar esta versión. Los tres hijos que vivían con sus abuelos habían sido, según contó Fritzl a Rosemarie, abandonados por Elisabeth al no poder ocuparse de ellos.
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