Lunes 13 de mayo de 2013
En la tarde de este lunes se han reunido los 17 ministros de Economía y Finanzas del Eurogrupo. España ha sido protagonista, ya que el presidente del mismo, JeroemDijsselboem, después de hacer el protocolario reconocimiento de los esfuerzos realizados hasta el momento por nuestro gobierno, ha señalado que esto es como ir sobre una bicicleta: si uno se para, acaba cayendo. Dar pedaladas cuesta, y más con una pendiente como la actual, pero es el único modo de salir adelante.
España tendrá que esperar al próximo 29 de mayo para conocer el dictamen final de la Comsión, que luego será trasladado, y adoptado seguramente sin apenas cambios, por parte del Consejo Europeo. Esas últimas “recomendaciones”, que son el último paso del llamado Semestre Europeo, son de obligado cumplimiento. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha destacado la corrección de los desequilibrios de nuestra economía. Pero él sabe perfectamente, que es incipiente, insegura y, sobre todo, lenta. El endeudamiento privado ha caído muy lentamente, y el público sigue aumentando, aunque a ritmos menguantes.
Pero el mayor de los desequilibrios, y el más importante, es el del desempleo. Esa lacerante realidad impide que los trabajadores paguen sus deudas, que las empresas inicien nuevos proyectos que les permitiesen obtener beneficios y hacer frente a sus cargos, que el Estado, en definitiva, limite su gasto en beneficios sociales y aumente sus ingresos fiscales. Es el desempleo el nudo que, una vez deshecho, permitiría que la penosa situación de nuestra economía, encontrase su camino a la normalidad. Todo lo que no sea atender de verdad esta cuestión es un engaño a la sociedad española, y la pérdida de un tiempo precioso. Por eso el Eurogrupo nos apremia y por eso el Gobierno no debería necesitar de ninguna llamada de atención para profundizar en las reformas.
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