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[red]Real Madrid - Atlético:[/red] El broche para el huracán Mourinho o el final de 14 años de sonrojo

previa del REAL MADRID - ATLÉTICO

Viernes 17 de mayo de 2013
La final de la Copa del Rey actúa como excusa idónea para vivir el derbi más igualado que se recuerda. La pugna por la gloria copera eleva la tradicional rivalidad castiza y convierte el partido de este viernes [red](21:30/La1)[/red] en la oportunidad soñada por el club rojiblanco para romper la nefasta racha de 14 años sin ganar a su enemigo íntimo. El Real Madrid, por su parte, buscará concluir con brillo una temporada complicada que terminará, como se presume, con la marcha de Jose Mourinho. El derbi más importante de los últimos años decidirá el campeón de Copa.



La temporada 2012-13 baja el telón con la final de la Copa del Rey. El último peldaño de un camino que arrancó en otoño del pasado año y que completa su trayecto con un partido de especial interés. La carga motivacional que imprime la añeja rivalidad que mantienen los dos clubes que pasean con lustre el nombre de la ciudad de Madrid por el mundo llega aliñada con elementos de condición psicológica que exceden la importancia que se presume natural a un derbi capitalino.

Los madridistas afrontan este enfrentamiento con poco que ganar. Tras la debacle liguera -cimentada en la mezcla de desconcentración en las plazas pequeñas y reyertas dialécticas entre el entrenador y la parte nuclear de su vestuario- y el árido accidente de Champions League, el bloque merengue llega a la final de este viernes con la presión de no ser la primera plantilla del Real Madrid que pierde ante su vecino más incómodo en 14 años y con el ardor intestinal que proporciona la fría estadística: el Madrid no ha ganado nunca una final copera al Atlético y las dos últimas que jugó en su estadio se saldaron con la derrota del 92 y el "Centenariazo" coruñés.


El ambiente en el club de Chamartín se ha contagiado de la anestesia que impregna la desilusión que las derrotas en los dos principales títulos en juego han generado y la asunción de que el ciclo Mourinho se acaba este junio con un sabor de boca de difícil digestión. Un triunfo en esta Copa no salvaría la temporada, que lejos de estar protagonizada por al continuidad del Madrid de los récords, ha arrinconado lo deportivo para dar preeminencia a la guerra de guerrillas que Mourinho y Casillas han mantenido desde que el técnico luso identificara al capitán de la selección española como el "chivato" del vestuario. La disciplina se impuso a la lógica deportiva esta temporada, por lo que la Copa ya no resulta el clavo ardiendo. Tan solo está en juego el prestigio de un equipo ganador guiado por el entrenador que devolvió la competitidad olvidada por la institución madridista con tres semifinales de Champions consecutivas -una fase que el Madrid no disputaba desde 2003- y la Liga de los 100 puntos para el recuerdo.

Los colchoneros, por su parte, evidencian el crecimiento de un proyecto al que se han entregado los directivos rojiblancos liderado por Diego Pablo Simeone. La decepción y el "competimos porque en el Madrid siempre se sale a ganar todos los partidos" contrasta con la ilusión y el hambre de un equipo que ya ha ganado una Europa League y una Supercopa europea con goleadas incluidas. La rueda de prensa previa mostró con nitidez los contrapuestos estados de ánimo de ambos clubes: el Atlético presentó a su entrenador, su estrella y su capitán mientras que en el equipo de la Castellana compareció Sergio Ramos en gélida soledad.


El "Cholo" explicó un detalle de la preparación de esta final que resume los argumentos sobre los que ha elevado la competitivdad colchonera y ha disuelto el estatus de "el pupas", un concepto que se ha encargado de desterrar con el doblete del 96 como antídoto argumental. "Nos fuimos a concentrarnos a Los Ángeles de San Rafael porque allí es donde empezamos a soñar, a trabajar juntos y a crecer, como en el 96", señaló Simeone este jueves. El retorno a la receta de aquel Atlético de Radomir Antic: cohesión, solidaridad de esfuerzos, compromiso, primacía del colectivo y picante en ataque.

Los rojiblancos afrontan este derbi con la sed de venganza del que sabe que sus armas, por inferiores que parezcan, cargan de confianza en la victoria del humilde. Hace un mes el Madrid ganaba en el Calderón con los suplentes. El Atlético empezó a preparar el partido de hoy desde aquella rueda de prensa. Diez minutos después del final del partido, en la zona mixta del Vicente Calderón se repetía el mismo mensaje como si de un mantra se tratase: "El partido importante es el del 18 de mayo y es una oportunidad muy bonita para romper la racha". Esa racha que, lejos de obsesionar, parece haber despertado al club de esa especie de trance derrotista cuando el rival viste de blanco pr obra y gracia del "Cholo", el primer entrenador desde los 90 que concibe al Atlético como un grande de España. Además, la arrolladora bravura en las finales de la era Simeone con dos goleadas ante Athletic (3-0) y Chelsea (1-4) lanzan la confianza colchonera de cara a romper la barrera psicológica que les ha sometido año tras año.



En el plano deportivo se enfrentan dos estilos de juego similares. Mourinho y Simeone entienden la gestión de un equipo de fútbol bajo códigos similares: lucha, concepción colectiva, orden antes que creatividad, intensidad, presión, transiciones rápidas y pegada. Esta es la hoja de ruta que ambos técnicos tratarán de imponer a su rival en el césped del Santiago Bernabéu. La experiencia de los últimos enfrentamientos señala que el preparador portugués ha jugado con la posesión del balón como caballo de troya en favor de sus intereses. Mourinho decidió entregar la pelota al Atlético para robar y exhibir la exuberancia merengue a la contra, sabedor de las carencias colchoneras en la creación de juego desde atrás con positivas conclusiones. Pero también trató de cansar y desequilibrar a su rival con posesiones largas en las que Özil ha ofrecido su mejor versión desde su desembarco en el balompié nacional. El desequilibrio de las bandas merengues con Di Maria y Ronaldo contrasta con la llegada sistemática de los laterales colchoneros a la zona de ataque -quizás matizada esta final por la necesidad de cuidar la espalda-.

La lucha en el centro del campo se presume igualada. El juego de la presión a todo campo y la subida y bajada de líneas protagonizará el encuentro. La valentía del Atlético en la intensidad de su apuesta ejecutará un rol relevante en el desarrollo del partido. Los errores quedan terminantemente prohibidos ante dos equipos que se alimentan de robos y balones sin dueño para volar y matar en el área rival. El juego aéreo también tiene guardado su espacio con cabeceadores de relumbrón como Godín, Miranda, Falcao y Diego Costa, por un bando, y Khedira, Ramos, Ronaldo y Pepe, por el otro. La efectividad ha decantado los últimos enfrentamientos directos de forma clara, por lo que se presume que en un partido tan igualado marcará diferencias de manera inexorable.

Las dudas sobre la puesta en escena caen del lado madridista salvo la entereza física del renqueante artista turco Arda Turan. La decisión de anteponer la disciplina interna a lo deportivo apea a Casillas del partido al tiempo que puede condenar a Pepe en una defensa de urgencias. El Madrid sufre el agujero dejado por el menisco roto de Varane y el recambio natural, Pepe, se ha pasado en la grada los últimos partidos por "rajar" del cuerpo técnico. Si el luso no juega, Albiol gana enteros considerando la potencia -y discreta velocidad- de los puntas colchoneros. Özil parece haber llegado lo suficientemente listo como para ser alineado de inicio y el nivel de fisico o creatividad atisbado por Mourinho definirá si Modric o Khedira parten de inicio. La delantera sigue siendo una incógnita que se repartirán Higuaín y Benzema.

El derbi más igualado de los últimos tiempos decidirá el ganador de la Copa 2012-13. Pero no se quedará ahí. Decidirá también si el epílogo de Mourinho en su aventura madridista culmina con la tímida sonrisa de lo alto que pudo subir este proyecto o, por el contrario, desata el volcán definitivo en el que más de uno salga trasquilado con el portugués como cabeza de turco absoluto. Además, se constatará si la cita con la historia colchonera se salda con la anhelada ruptura de la infame racha que arrastra o deja escapar una oportunidad idónea que emborrone la mágica creada por Simeone.

Posibles alineaciones:

Real Madrid: Diego López; Coentrao, Pepe o Albiol, Ramos, Essien; Xabi Alonso, Khedira o Modric; Di María, Özil, Ronaldo; Benzema o Higuaín.
Atlético de Madrid: Courtois; Filipe Luis, Miranda, Godín, Juanfran; Gabi, Mario, Koke, Arda Turán; Diego Costa y Falcao

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