El actor Tristán Ulloa dirige en la madrileña sala Teatro del Arte el montaje En Construcción, una versión extendida de la historia que ya presentó en Microteatro por Dinero el pasado mes de septiembre y que enfrenta la realidad de la inmigración y la emigración como historia de ida y vuelta en España. En un momento en el que los españoles se marchan al extranjero huyendo de la precariedad laboral y la falta de oportunidades, ¿qué pasa con aquellos que llegaron a España con el mismo objetivo? Carolina Román, pareja de Ulloa, y Nelson Dante se meten en la piel de una pareja de argentinos que sobreviven en Madrid, para Ulloa una “pequeña historia de amor” que habla “más de nosotros que de los propios inmigrantes” y que se podrá ver en la capital hasta el 23 de junio. Por Laura Crespo
“Si te mueves, pagas tus impuestos y llevas al colegio a tus hijos en un sitio, ¿no deberías de ser de ese sitio?”.
El actor y director Tristán Ulloa desgrana con interrogantes las entrañas de las palabras inmigrante o extranjero. “Parece que hay quien piensa que no”. La integración, la identidad y las etiquetas se conjugan de formas caprichosas y muchas veces irracionales. De abuelos exiliados, Ulloa nació en Francia y, siendo niño, “volvió” a España, ese país que nunca había sido el suyo y lo había sido siempre. Se quedó con ‘el español’ en su Orleans natal mientras que el sobrenombre de ‘el francés’ lo acompañó en Vigo durante años. “
Creo que uno es de donde pace, no de donde nace”, concluye.
Ulloa está casado. Su mujer es argentina y hubo un tiempo, el que transcurrió entre el inicio de su relación y la firma del ‘contrato’ matrimonial, en que pasear por el centro de Madrid suponía un riesgo. Ella era una inmigrante ilegal. “Pasados los tres meses en los que se te considera turista, se vive con miedo.
Ves una patrulla policial y sientes temor de que te pidan los papeles. Y si tienes rasgos latinoamericanos o africanos lo tienes mucho más crudo que si vienes del norte de Europa y eres rubio con los ojos azules. Nos casamos hace años para regularizar su situación y tampoco fue fácil, aunque creo que ahora hubiera sido prácticamente imposible”, confiesa el actor en una entrevista con El Imparcial.
Así, a base de sus experiencias vitales y las de sus más allegados, Tristán Ulloa se ha curtido en la historia universal de quien deja su sitio en el mundo para probar suerte en cualquier otro lugar. Y así, con un texto escrito, revisado y vuelto a escribir durante seis años por su compañera, la actriz
Carolina Román, junto al también actor
Nelson Dante, Ulloa ha estrenado el pasado 8 de mayo el montaje
En Construcción, una historia pequeña que abre vastos debates poniendo ante el público la intimidad de una pareja de argentinos –interpretados por los propios autores del guión- que emigra a España con su bebé en busca de una oportunidad de mejorar.
Ya en septiembre del año pasado, la terna Ulloa-Román-Dante presentó al mundo un pequeño pedazo de esta historia, que podría ser la de cualquier otra pareja de cualquier otro país, en Microteatro Por Dinero. Ahora, el
Teatro del Arte de Madrid acoge hasta el 23 de junio la versión extendida de la obra, ochenta minutos en los que conversaciones cotidianas entre un matrimonio componen una radiografía de la sociedad pseudoglobal en la que vivimos.
“Creo que es una obra que habla más de nosotros que de los propios inmigrantes”, opina Ulloa, quien cuenta que “lo que quería hacer era poner un espejo al público de cómo nos ven, cómo les vemos y cómo pensamos que les hemos tratado o les estamos tratando”.
“No quiero decir que lo estamos haciendo bien ni mal, sólo que nos planteemos esa reflexión.
Nosotros también hemos sido emigrantes y ahora que parece que se nos había olvidado volvemos a serlo. ¿Cómo esperamos que nos reciban? ¿Qué sueños tenemos cuando nos vamos? ¿Hay que renunciar a nuestros sueños por vernos obligados a emigrar?”, sigue preguntando el director y actor.
Huir del ‘corralito’ argentino para encontrarse, algunos años después, con una España en estado crítico, más parecida a aquello de lo que se huía que al país de oportunidades que se había empeñado en ser, plantearse el retorno después de haber construido una vida y, mientras, seguir sobreviviendo. Los dos personajes de
En Construcción representan posiciones radicalmente opuestas ante la situación que están obligados a vivir. Sole (Carolina Román) es el pragmatismo: pagar recibos, tener un sitio para vivir, dar de comer a su hija y, si queda espacio para los sueños, darles la bienvenida. Pablo (Nelson Dante), el idealismo, antepone los sueños al estómago.
Por su parte, el director de la obra procura hacer equilibrios entre ambos. “Es cierto que ahora no hace falta ser inmigrante para ver cómo tus sueños son un lujo. Yo tengo un hijo y soy consciente de cómo están las cosas, pero
si sólo pensara en el estómago no me dedicaría a esto”.
“De locos”Ulloa empieza cauto. “No quiero hacer un panfleto con esta obra”. Pero la dureza de las palabras va ‘in crescendo’ a medida que avanza en su discurso. “No es que el Gobierno no esté cumpliendo su programa, sino que está haciendo justo lo contrario. Dijeron que no iban a subir los impuestos o que no iban a tocar las pensiones y es lo único que han hecho”.
En Construcción pone encima de la mesa, sin profundidad pero sí con el acento justo para hacerse notar, algunas pinceladas de la actualidad más candente, como los problemas para costearse el comedor del colegio de los niños o la asistencia sanitaria a inmigrantes. Es un texto pegado a la realidad que ha ido mutando con los años, adaptándose a la escalada de problemas.
“Los inmigrantes no lo han tenido nunca fácil, pero es verdad que ahora algunos no tienen derecho ni a la sanidad.
Es de locos lo que está pasando. Lo hemos ido asumiendo como normal poco a poco pero, si te paras a pensarlo, es una aberración. La Sanidad está reconocida por la ONU como un derecho universal y, como tal, no debería depender de los Gobiernos o las leyes de cada país o de haber nacido en uno u otro sitio”, expone el actor.
Para Ulloa, la razón de este “sinsentido” tiene un doble origen. Por un lado, el actor y director percibe una “incompetencia generalizada” en el Gobierno. “
Hay ministros que no entienden lo que están haciendo. Ana Mato, por ejemplo, no creo que sepa lo que es una privatización o una externalización, como la están llamando”, opina.
Carolina Román y Nelson Dante en un detalle del cartel de En Construcción.
Por otra parte, Ulloa ve, en la sociedad en general y en la política en particular, la necesidad de “buscar culpables”.
“En España hemos vivido durante mucho tiempo en el mundo de la ciencia ficción y cuando las cosas han empezado a ir mal, en lugar de autoanalizaros, echamos la culpa a los demás. Cuando todo iba bien, los inmigrantes nos hacían falta para cubrir puestos de trabajo y garantizar las pensiones.
Luego empezamos a decir que vienen ‘a quitarnos el trabajo’, pero ahora que somos nosotros los que nos vamos, emigramos para ‘buscarnos la vida’. Y el Gobierno lo llama ‘espíritu aventurero’ en lugar de ‘necesidad’. Es todo una perversión de las palabras”, expone.
”Este Gobierno se ha propuesto aniquilar la cultura”En lo de buscar culpables y “poner etiquetas”, Ulloa cree que la política se lleva la palma. “Nosotros somos ‘los subvencionados’, cuando en realidad el
PP ha recibido más subvenciones que todo el audiovisual español junto”, asegura. Para Ulloa, lejos de ayudar al sector, el Gobierno está poniéndole “palos en las ruedas” con barreras como la subida del IVA cultural hasta el 21%, “el más alto de toda Europa”.
“El Gobierno de este país
se ha propuesto aniquilar la cultura y convertirla en un lujo. Creo que eso es muy peligroso porque al final un país es su cine, su literatura, su teatro, su arte, su ciencia… y se lo están cargando. Eso que llaman Marca España parece reducirse a toros y fútbol”, expone Ulloa.
El actor y director cuenta que
En Construcción se ha levantado sin ninguna ayuda pública, como una apuesta personal y con la ayuda de amigos y colegas de profesión que han aportado su trabajo sin pasar el número de cuenta.
Julio de la Rosa ha compuesto la música,
Luís Caballero se ha encargado de la dirección de producción y el cantautor
Jorge Drexler ha cedido uno de sus temas. “Así es como están las cosas, pero Jorge debería poder cobrar sus derechos y Luís ver retribuido su trabajo”, denuncia Ulloa, quien asegura que su paso por el Teatro del Arte servirá al montaje como escaparate pero no permitirá apenas cubrir gastos ni, “mucho menos”, obtener un beneficio.
Sin pelos en la lengua, Ulloa defiende su “derecho” a recibir subvenciones públicas. “De mi sueldo, el Estado se lleva en impuestos casi la mitad. La gente dirá que gano mucho dinero, pero a lo mejor eso pasa un año y luego estoy dos sin trabajar. Eso no lo tiene en cuenta el Gobierno a la hora de ajustar mis impuestos. Además,
el dinero de las subvenciones no lo utilizo para vivir sino para crear algo que forma parte de la cultura y, por tanto, de la identidad del país”, expone.
Con su segundo largo en el horno, que volverá a dirigir junto a su hermano, Ulloa no tiene muchas esperanzas puestas en la Comisión del Cine que el mismo día del estreno de
En Construcción se reunió por tercera vez para tratar de sentar las bases de una nueva Ley de Financiación para el cine español. “No veo voluntad política de mejorar esto”, confiesa.
La nueva incursión del actor en la dirección cinematográfica está arrancando
gracias a las ayudas del Gobierno francés, ya que se rodará entre el País Vasco y Francia para contar, sobre un trasfondo de thriller, la historia de una pianista y su compañero de la infancia que se reencuentran en el país galo. “Creo que la historia interesa más allí. De hecho, cualquier cosa que tenga que ver con el audiovisual no interesa ahora en España”, termina Ulloa.