Nacional

La reforma educativa, ¿horma para la Generalidad?

crónica política

Viernes 17 de mayo de 2013
Era más que evidente que esta LOMCE iba a tener consecuencias políticas muy importantes, según señalan los analistas políticos consultados por este diario, sobre todo por lo que se refiere a la enseñanza en castellano en Cataluña y por otro lado porque la asignatura de religión vuelva a servir para la nota media, en el caso de que el alumno la elija frente a otras alternativas. Como señalan las mismas fuentes, el Gobierno “ha irritado a la izquierda y a los nacionalistas e independentistas catalanes, algo que tampoco tiene que sorprender, porque lo lleva haciendo desde que tomara posesión en diciembre de 2011”.

Desde luego, ni a Rajoy, ni a Wert, ni al resto del Consejo de Ministros les ha temblado el pulso este viernes a la hora de aprobar una reforma educativa que desde un principio sólo le va a acarrear más problemas, sobre todo con la Generalidad. Pero como señalan los analistas consultados, “lo que estaba sucediendo en Cataluña ya no tenía pase, con una insumisión clamorosa a las decisiones judiciales en defensa del derecho de los padres a escolarizar a sus hijos en castellano, con sentencias procedentes incluso del propio Tribunal Superior de Justicia de esa comunidad autónoma que han sido desoídas e incumplidas por la Generalidad, ya sea la de Artur Mas o la del anterior tripartito”.

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha matizado en la rueda de Prensa posterior al Consejo de Ministros que la medida aprobada este viernes es excepcional y transitoria, hasta que la el Ejecutivo catalán cumpla las resoluciones judiciales.

En este sentido, l Gobierno, en el fondo, indican estas mismas fuentes, “ha cogido el toro por los cuernos. Ante el reiterado incumplimiento de la Generalidad de los fallos judiciales, ha tirado de ley orgánica, y con un matiz importante, que la escolarización en castellano, le guste o no a Artur Mas, la va tener que pagar él”. De momento, la LOMCE garantiza el derecho a estudiar en esa lengua en Cataluña porque será el Estado quien se haga cargo de las facturas de los alumnos que tengan que acudir a colegios privados para que las asignaturas que enseñen en castellano. Eso sí, “papá Estado, el mismo al que Mas pide más dinero para llegar a fin de mes y un mayor índice de déficit público para no entrar en quiebra, mientras sigue con su proceso soberanista, deberá pagar esas facturas”.

La otra parte polémica de esta LOMCE es que la asignatura de Religión vuelva a contar para la nota media. Evidentemente, desde el PSOE, Izquierda Unida y organizaciones sociales de izquierdas ya han surgido las voces críticas contra esta decisión, pensando que todos los alumnos la van a tener que estudiar. Muy lejos de la realidad. Es cierto que entrará en la nota media, pero también la asignatura alternativa para quienes no quieran estudiar Religión.
Ahora, la reforma establece que la asignatura de Religión, como su alternativa en primaria, Valores Culturales y Sociales, y en secundaria, Valores Éticos, serán evaluables y su nota contará para la media del curso “a todos los efectos, incluso para optar a una beca, con una posibilidad más, que los alumnos puedan escoger las dos posibilidades y no solo una.

Como era de suponer, la Generalidad ha vuelto a poner el grito en el cielo ante este anteproyecto. “Ataque directo al autogobierno, a la identidad nacional, al proceso soberanistas”, y así una retahíla de calificaciones procedentes de CiU y ERC.

Y mientras tanto, gracias a Artur Mas y “su apuesta independentista”, señalan los analistas políticos consultados por este diario, el PP vive una las mayores bajas desde que llegara al poder, pasando lo que ha pasado y adoptando las medidas que ha tenido que adoptar. La estrategia de Mariano Rajoy de jugar con el aumento del déficit público para Cataluña con el fin de intentar parar las veleidades independentistas del presidente de la Generalidad ha provocado tal revuelo que hasta la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, ha tenido que llamar este viernes al orden a varios dirigentes del partido.

Con motivo de la inauguración de la interparlamentaria que el PP celebra este fin de semana en Salamanca, Cospedal ha lanzado un mensaje explícito: las decisiones de Mariano Rajoy no se discuten y el Partido Popular tiene que lanzar a la sociedad un mensaje de unidad, más cuando se está admitiendo que las medidas adoptadas han provocado un desgaste ante la opinión pública, pero ante las que no había más alternativas, sino las de seguir con políticas anteriores que nos han llevado a donde nos han llevado.

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