En la FRONTERA
Domingo 19 de mayo de 2013
Esta semana, Pedro J. Rodríguez Rabadán, de Tele Madrid, y Samuel Gutiérrez, de Catalunya Cristiana, han recibido los Premios “Lolo de Periodismo Joven”, que entrega la UCIP-E (Unión Católica de Informadores y Periodistas de España). Dos excelente periodistas jóvenes que son lección para muchos en estos difíciles y complicados momentos.
Afirmar hoy que “soy periodista y católico” es casi una provocación, pero somos muchos en todo el mundo y en España más de los que algunos se imaginan. Hoy, desgraciadamente y como ocurría a finales del XIX e inicios del XX, al periodismo se llega como plataforma para inquietos, con muy poca preparación y como trampolín para otras metas. Ahí está esos programas de radio y televisión, esas informaciones impresas y ese uso que se hace de las nuevas tecnologías, que nos avergüenzan. Por eso, tenemos que volver la vista atrás y recordar siempre a nuestro querido beato Manuel Lozano Garrido, “LOLO”, porque si en esta sociedad que nos quiere construir el laicismo, el ser “católico” se desea que sea una anécdota, el ser “periodista y católico”, lo es todavía más.
El Beato Juan Pablo II nos dijo en su día: “Cada hombre lleva consigo sus propias ideas, sus preferencias y hasta sus prejuicios. Pero el responsable de la comunicación no puede escudarse en lo que suele llamarse la imposible objetividad. Si es difícil una objetividad completa y total, no lo es la lucha por dar con la verdad, la decisión de proponer la verdad, la praxis de no manipular la verdad, la actitud de ser incorruptible ante la verdad".
Es una alegría para todos los periodistas que alguien que ejerció nuestra bendita profesión pueda llegar a los altares. Es el caso de “LOLO”. Es difícil y complicado que muchos crean que un periodista es ejemplo de santidad. Habría que recordar, en este punto, lo que nos dijo a todos el Papa FRANCISCO en la homilía de la Misa de inicio de su Pontificado: “Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos”.
Pedro J. y Samuel llevan grabadas estas palabras del Beato Juan Pablo II y de FRANCISCO y son, no el futuro de nuestra profesión, sino gozoso presente, y deben y pueden ser “lección para muchos.”
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