la entrevista
Jueves 01 de mayo de 2008
P.- Don Francisco: como hombre ilustrado y espectador de los acontecimientos de hoy en Madrid, ¿qué nos puede decir? Es usted el pintor de la Corte y el pueblo se ha levantado para salvar a esta Corte, hoy prisionera en Bayona...
R.- Lo que he visto hoy jamás se borrará de mi memoria. He visto barbarie y dolor. Jamás imaginé tanto odio.
P.- Odio sí y barbarie también; pero todo es producto del valor y el heroísmo de un pueblo que se levanta contra sus invasores.R.- La guerra no tiene nada heroico. Es sólo crueldad, muerte, dolor, tortura y hambre. Que nadie interprete que se debe a fuerzas cósmicas o al devenir imparable de la Historia, no. La guerra la protagonizan hombres con nombres y apellidos. Y es a estos hombres y mujeres a los que quiero retratar. A estos hombres a los que les he visto sus caras, he visto el odio y he sentido su dolor. No he escuchado sus lamentos porque mis oídos están cerrados; pero por esa razón he podido concentrarme más que en sus gestos de muerte.
P.- Pero no dejan de ser héroes anónimos; soldados que luchan por unos ideales, por la libertad de un pueblo.R.- El heroísmo de la guerra que lo pinten otros. Yo sólo quiero reflejar el horror. Yo no veo soldados, ni generales, ni batallas; solo veo muerte y sufrimiento y eso es lo que quiero plasmar. Se lo que he visto y eso es lo que quiero que aparezca en mi pintura. La guerra sólo es desastre.
P.- Pero la posteridad tiene que saber lo que ha ocurrido en Madrid. Tienen que contarlo los poetas y pintarlo los pintores para que no se quede en el olvido. Los artistas tienen la responsabilidad y la obligación de hacer llegar los hechos a las generaciones futuras.R.- Tal vez un día no lejano disfrute pintando lo que he visto. Pero le aseguro que sólo disfrutaré por el ejercicio del arte y no por mi testimonio. Jamás hubiese deseado asistir a este horror. Quiero pintar con rabia y con dolor y el día de hoy marcará sin duda mi pintura, como marcará a todos los artistas que hemos recorrido las calles, visto blandir los sables, cargar a los caballos y percibir como se desgarra la carne con una navaja.
P.- Pero Don Francisco, usted siempre ha defendido las ideas contra las que hoy se ha levantado todo un pueblo y las que hoy han querido imponer por la fuerza de las armas...R:-Si, es cierto. Porque Francia es la modernidad y España la penumbra y la desolación. Pero las ideas no se transmiten con la fuerza de los fusiles ni los sables de los mamelucos. Quiero perpetuar con mis pinceles las escenas de una insurrección sin sentido. El levantamiento de un pueblo contra el tirano de Europa, pero no el triunfo de la razón. Francia es la Razón, pero no puede imponerse la razón por la fuerza.
Desolado, confuso, los dos personajes se pierden por la Cava camino de la Plazuela de Santo Domingo, desde donde llega el rumor de descargas de fusil.
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