Madrid

Los servicios de emergencias, preparados para un atentado nuclear

Equipados con unidades NBQ

Jueves 01 de mayo de 2008
El pasado 20 de noviembre, cerca de 100 analistas de 39 países se reunieron en Madrid para tratar un asunto que cada día preocupa más a los servicios antiterroristas de todo el mundo: “La amenaza NRBQ (Nuclear, Radiológica, Bacteriológica y Química) en Europa”. En la inauguración de este simposio, el director general de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida, afirmó que “la amenaza [de un atentado nuclear en ciudades europeas] es real, los extremistas quieren crear el mayor daño posible al mayor número de personas”.

Según los expertos, las organizaciones terroristas, entre ellas la yihadista Al Qaeda, intentan adquirir los componentes para fabricar una “bomba sucia” que está compuesta de un explosivo tradicional, como la dinamita o la pólvora negra, y de una sustancia radiactiva como el uranio en una cantidad más pequeña que la propia de una bomba nuclear tradicional. Este material radiactivo puede obtenerse de los desechos de los servicios de medicina nuclear de los hospitales, de los laboratorios bioquímicos, de determinadas industrias o, lo que es peor, de instalaciones nucleares. Los servicios antiterroristas sospechan de la venta clandestina de uranio por parte de países de Asia u Oriente Próximo. Algunas informaciones indican que los líderes de Al Qaeda negociaron en 1993 la compra de uranio con Sudán.

Muchos todavía recuerdan el impacto mundial causado por el ataque con gas sarín en el metro de Tokyo en el que 12 personas murieron fulminantemente y otras 5.000 resultaron heridas. Entre los objetivos del grupo Aum Shirikyo, autor de este atentado, era minar la moral de los ciudadanos en un ejercicio de guerra psicológica.

Buenos servicios de emergencias
Para combatir esta amenaza, incluso la psicológica, es importante contar con unos servicios de emergencias que sepan reaccionar ante un atentado de estas características. Entre los mejores del mundo se encuentran los de Madrid, el Summa-112, de la Comunidad, y el Samur, del Ayuntamiento.

El servicio municipal de emergencias prehospitalarias, el Samur, cuenta con una Unidad de descontaminación NBQ que está destinada a ser utilizada en este tipo de situaciones de riesgo nuclear, bacteriológico y químico. El Samur ha sido uno de los servicios de emergencias precursores a la hora de incorporar, en el 2003, esta sección.

Al recibir la alarma y ser activados, los miembros de esta Unidad se desplazan al lugar del suceso con tres tiendas de fácil y rápido montaje. En una superficie de 150 metros cuadrados, instalan una carpa de protección y, en línea, colocan otras dos de descontaminación. En una hora podrán descontaminar de 30 a 50 personas.

Del mismo modo actuaría el Summa que también dispone de un servicio de lucha contra los agentes NRBQ. Su capacidad de descontaminación es mayor a la del equipo del Consistorio, de 50 a 100 personas, según fuentes oficiales. Los Bomberos de la Comunidad están preparados durante las 24 horas del día para activar un retén que se enfrente a este tipo de ataques.

Método de trabajo



Su primera misión será la de controlar el agente nocivo y cercar el perímetro contaminado para evitar un mayor número de afectados. Más tarde, evacuarán a todos los que se encuentren en su interior siguiendo un criterio contrario al de una emergencia normal: los que estén mejor primero, para evitar una mayor exposición a la sustancia que les haga empeorar, y los más graves en último lugar.

El personal de la unidad NBQ es el único de los servicios de emergencias que puede entrar en esta zona contaminada, también llamada “zona caliente”. El sanitario deberá de esperar en la zona fría (sin presencia del agente nocivo) para atender a los heridos. Éstos, antes, deberán pasar por la línea de descontaminación NBQ.

Evacuados a la “zona templada”, los afectados serán clasificados por los bomberos especialistas. Serán ellos los que efectuarán el análisis a cada uno de los perjudicados para determinar quién está contaminado y quién no. A través de un sistema de bajo caudal de agua, el equipo del Summa o del Samur tratará que eliminar cualquier rastro de contaminación. Y después de volver a examinarlos, podrá enviar a los heridos al hospital de campaña instalado en la “zona fría” o evacuarlos en ambulancias a otro hospital de la región.

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