Revista de prensa
Jueves 23 de mayo de 2013
La resaca de la entrevista a Aznar está siendo más larga e intensa de lo que cabía esperar. Los diarios siguen con el tema dos días después con las distintas interpretaciones sobre lo que dijo o teorías e hipótesis de lo que quiso decir. Así, vemos en El Mundo: “Rajoy a Aznar: Voy a mantener el ritmo y el rumbo de mi política” y destaca que los ministros arropan al presidente y Aguirre concluye: “Ha puesto el dedo en la llaga”. La Razón titula “Rajoy mantiene el rumbo” y señala que resta relevancia a la entrevista y no cambiará su política económica porque “sería engañar a los españoles”. El País dice que “El Gobierno y el Partido Popular dan la espalda a Aznar por su deslealtad” y señala que los afines al presidente creen que su antecesor se siente abandonado por el PP ante el caso Gürtel. ABC titula “El PP cierra filas con el presidente” y señala que dirigentes populares creen que el regreso del ex presidente a la primera línea de la política es imposible; y La Gaceta titula que “El PP de Rajoy da la espalda a Aznar” y dice que cierra filas para defender la gestión del Ejecutivo. La otra noticia del día es que “Decapitan al grito de ‘Alá es grande’ a un militar en una calle de Londres”. Algún diario da la foto del presunto asesino, todavía con el machete en las manos ensangrentadas. Además, “La UE acuerda poner fin al secreto bancario”, “Trias ratifica ante Ruz que el PP pagaba sobresueldos en metálico”, “El supremo da preferencias a la custodia compartida”. Para terminar, sorprende el interés del diario El Mundo, ahora que Aznar vuelve a ser noticia, en mostrar un fotomontaje de Ana Botella sosteniendo en sus manos a un bebé con la cara de Aznar con bigote y chupete y señala que “Urdangarín se burlaba de Aznar cuando era presidente en correos a la Infanta Cristina”.
El Mundo sigue con las resaca de la entrevista a el presidente y señala: “Rajoy a Aznar: Voy a mantener el ritmo y el rumbo de mi política”. Destaca que los ministros arropan al presidente e Ignacio González dice que las opiniones de Aznar “son enormemente interesantes” y Aguirre concluye: “Ha puesto el dedo en la llaga”. Más cosas, “Trias ratifica ante Ruz que el PP pagaba sobresueldos en metálico”, “El juez investiga si Blesa se lucró en la compra del banco de Miami” y “Decapitan al grito de ‘Alá es grande’ a un militar en una calle de Londres”. Este diario se muestra especialmente interesado, ahora que Aznar es noticia, en que “Urdangarín se burlaba de Aznar cuando era presidente en correos a la Infanta Cristina”.
Luis María Anson aborda la controvertida entrevista a José María Aznar en Antena 3 y no menos el perfil de la responsable de las preguntas: “Gloria Lomana ya está sentada a la mesa de los grandes profesionales del periodismo español. En los diez años que lleva al frente de los informativos de un canal nacional ha demostrado sentido de la actualidad, olfato al rastrear la noticia, orejas escépticas, capacidad para la selección y el análisis, prudencia al contrastar las informaciones. Flanqueada por Marhuenda y Prego, la periodista envolvió a José María Aznar y no paró hasta conseguir que se enfrentara con Mariano Rajoy. Quedó clara, bajo el vértigo de la entrevista, la honradez de Aznar en el partido y en el Gobierno, la posición favorable del expresidente a la reforma fiscal, a la reducción de impuestos, a la atención a las clases medias. Quiere que el Partido Popular salga de la ambigüedad y recupere el discurso histórico que debe definirle”.
Victoria Prego, presente y participante en la entrevista, cuenta el Aznar que ella vio: “Fue a decir lo que dijo, ni una palabra más pero ni una palabra menos. Desde antes de que se encendieran las luces del plató y todos nos acomodáramos para las fotos, se notaba que venía decidido. Muy decidido. Ni siquiera en los últimos minutos, todos de pie y ya recogiendo los bártulos, hubo modo de escuchar de su boca ni una consideración que fuera más allá de donde había llegado durante la entrevista en directo. Se marchó contento y pronto. Y ahí quedó eso”.
La Razón titula “Rajoy mantiene el rumbo” y señala que resta relevancia a la entrevista y no cambiará su política económica porque “sería engañar a los españoles”. Añade que “el PP cierra filas con su líder y ve inoportunas las críticas”. Por otra parte, “Otra trampa de ETA: Sortu propondrá sellar los zulos para no entregar las armas”, “El Gobierno aflora 87.700 millones por la declaración de bienes en el extranjero” y “Mas tramita la ley de consultas con el respaldo de los socialistas”. No se olvida del atentado en Londres: “Juramos por el todopoderoso Alá que no pararemos de combatiros”.
Martín Prieto analiza el perfil y papel de los expresidentes españoles: “Era un gozo entrevistar a Adolfo Suárez porque te envolvía en sus velos como una hurí y te dejabas llevar por su corriente. Felipe González no te decía nada (salvo en privado), pero te inundaba de palabras y conceptos gaseosos hasta que tu cerebro izaba bandera blanca. Calvo Sotelo te enredaba en jeroglíficos mentales, trampas saduceas y acertijos sumerios antes de aliviarte con el piano. De Mariano Rajoy solo sé lo que estudio, me cuentan e intuyo. Los ex presidentes forman parte del Patrimonio Nacional y es de lamentar que por prudencia no se prodiguen. José María Aznar es caso único porque representa a la Esfinge, sonríe hacia dentro y su amimia sigue tan tensa como sus abdominales, por lo que resultó valiosa su entrevista en Antena 3. Metiéndose en los resquicios que deja Aznar hay quien sugiere un congreso extraordinario del PP y el regreso inmediato de otro ‘aznarato’. Eso es confundir los deseos con la realidad porque Aznar no hará nada que desestabilice a Mariano Rajoy. No creo que regrese pero se le entiende todo, hasta cuando esquiva las preguntas”.
El País dice que “El Gobierno y el Partido Popular dan la espalda a Aznar por su deslealtad” y señala que Rajoy devuelve el golpe: “No cambiaré de rumbo” y que los afines al presidente creen que su antecesor se siente abandonado por el PP ante el caso Gürtel. Además, “La UE acuerda poner fin al secreto bancario”, “La fiscalía acusa a Lagarde de falsedad y de malversar fondos”, “El supremo da preferencias a la custodia compartida” y la imagen, para uno de los presuntos asesinos de un soldado en Londres a machetazos, todavía con las armas en las manos ensangrentadas. El pie reza: “Este soldado es un ojo por ojo”.
Jorge M. Reverte le saca la guerra de Irak a Aznar y no entiende cómo puede seguir teniendo acólitos: “Este tipo, José María Aznar, tuvo que admitir algunos años después de tomada la bestial decisión de invadir Irak que se había equivocado, que allí no había armas de destrucción masiva. Pero, que yo recuerde, no pidió perdón a los iraquíes víctimas del conflicto, ni a los españoles, que tuvimos que asumir la condición de agresores. Ahora, Aznar se ha convertido en poco más que un presidente de comunidad de vecinos de esos que se hacen tarjetas de visita con el cargo. Pero no ha perdido el énfasis, la solemnidad con la que emite juicios que siempre toman el aire de amenazas. Siempre hay un imbécil en las comunidades de vecinos que comenta sobre el más bruto de los que quieren ocupar la presidencia: ‘este los tiene bien puestos’, como si fuera algo positivo esa actitud en el candidato. ¿Es posible que este país contenga tanta gente insensata como para volver a votar a un tipo así?”
ABC sigue con el caso Aznar y titula “El PP cierra filas con el presidente” y señala que dirigentes populares creen que el regreso del ex presidente a la primera línea de la política es imposible. Por otra parte, “Zapatero dilapidó 43 millones en la sociedad que arruinó Chacón” y “Degüellan a un soldado al grito de ‘Alá es grande’”.
Ignacio Camacho no cree acertado el movimiento estratégico de Aznar: “No volverá y él lo sabe por más que se eche de menos a sí mismo. En el PP provoca hoy más recelo que añoranza. Lo insólito fue la dureza. Tiró al cuerpo sin salvas de advertencia, con un desprecio patente, un distanciamiento sideral y una frialdad demoledora. Ahondó en todas las llagas abiertas por la confusa gestión gubernamental y levantó una crítica global que Rajoy aún no ha oído en el Parlamento. Le pudo el ego y autoanuló el revulsivo con una fantasmagoría improbable, susceptible incluso de ser interpretada como deslealtad por quienes se han acostumbrado, para conservar el poder, a ser más leales a las personas que a los proyectos”.
La Gaceta titula que “El PP de Rajoy da la espalda a Aznar” y dice que cierra filas para defender la gestión del Ejecutivo.
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