Cultura

[i]Un amigo para Frank[/i]: ya están aquí los robots de compañía

crítica de cine

Domingo 26 de mayo de 2013
Jake Schreier es el director de esta exquisita cinta que reflexiona en clave de comedia agridulce sobre temas como la soledad, la vejez o la pérdida de memoria y la forma en que afectan a las relaciones familiares.


Dos grandes y veteranos actores, Frank Langella y Susan Sarandon, protagonizan este melodrama de humor inteligente en el que asistimos a la degeneración cognitiva de Frank, un orgulloso y testarudo anciano que vive solo, a quien el pasado empieza a hacérsele mucho más real que el presente. Ambientado en un futuro que la propia cinta califica de cercano, el filme arranca con la negativa de Frank a abandonar su hogar para ir a vivir a una residencia donde le cuiden y se encuentre acompañado, a pesar de las peticiones de sus hijos que intentan convencerle de que ya no puede estar solo como antes. Cada uno a su manera, sus hijos, interpretados por James Marsden y Liv Tyler, procuran hacerse cargo de la situación mientras sigue pasando el tiempo sin que, por supuesto, la situación mejore. Madison, la hija comprometida con los más pobres que dedica su vida a una ONG en el tercer mundo, se traslada incluso a vivir con su padre una temporada, pero aquello no da resultado. Imposible controlar al genial Frank, antiguo ladrón de joyas de guante blanco, que hasta sigue dando “pequeños golpes” en las tiendas del pueblo de vez en cuando y atesorando sus botines, fundamentalmente pastillas de jabón con forma de animales, en su propia caja fuerte que, por otra parte, a veces él mismo desvalija cuando se olvida de que es la suya.

Hasta que un día su hijo Hunter parece haber encontrado una solución. En su visita semanal para recoger la casa de su padre y llenarle la nevera, se presenta acompañado de un curioso robot sin cara programado especialmente para atender a Frank: cocinar, limpiar, darle sus medicamentos y, en general, acompañarle a todas horas procurando que vuelva a ilusionarse y a tener objetivos en la vida. El gruñón anciano, al principio, se niega en rotundo a admitir en su casa a semejante trasto, pero Hunter no atiende a razones y abandona allí al robot, con el que, al igual que el propio Frank, los espectadores tampoco tardarán demasiado en entenderse y encariñarse. La bailarina Rachel Ma es la encargada de interpretar físicamente a este robot sin nombre de última generación, dotado de inteligencia artificial y el único capaz de volver a dar un sentido a la vida de Frank, aunque el proyecto en sí no sea demasiado legal y acabe por traer bastantes más problemas. Juntos, el robot y Frank, planearán un sofisticado y ambicioso robo que pondrá en jaque a la policía de la tranquila ciudad, donde sólo Frank sólo cuenta en realidad con una amiga en quien confiar: la tranquila y cariñosa bibliotecaria interpretada por Susan Sarandon, a quien Frank suele visitar cada día.

El filme supone el debut del director neoyorquino y a pesar de tratarse de una cinta independiente de presupuesto medio-bajo, ya ha logrado ir cosechando poco a poco buenas críticas y, sobre todo, la atención del público con sorprendentes resultados en taquilla gracias a la mejor de las campañas publicitarias, el boca-oreja. Además, en 2012, su presentación oficial en el Festival de Sundance le sirvió para llevarse el premio Alfred P.Sloan. También en 2012, ganó el Premio del Público en el Festival de Sitges y su guionista, Christopher D. Ford, estuvo nominado en la categoría a Mejor Primer Guión en los Independent Spirit Awards.

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