Martes 28 de mayo de 2013
Mariano Rajoy se reunía ayer con los presidentes autonómicos a fin de acercar posturas sobre la reducción del déficit. Todo queda aplazado hasta la celebración a finales de junio del Consejo de Política Fiscal y Financiera -CPPF-. Hasta ese momento, el Presidente del Gobierno pedía ayer a sus barones un esfuerzo extra para acercar posiciones sobre los criterios de reparto de déficit. Sin embargo, el problema no tiene visos de resolución inmediata.
Por un lado, la falta de determinación de Rajoy ha hecho que los presidentes autonómicos se crezcan y olviden que su responsabilidad no está sólo en la comunidad que presiden, sino en el conjunto del estado en el que se incardinan. Personas, ciudadanos, que no territorios; ese es el aspecto fundamental que parece tener olvidada la mayor parte de la clase política española. Por otro, este panorama de taifas traslada a la ciudadanía la impresión de que algo tan importante como la solidaridad fiscal forma parte ya de un pasado glorioso en que se apolillan también los valores de la Transición.
Tienen razón los que cumplen -Madrid, Galicia, Extremadura- a la hora de demandar del resto el mismo esfuerzo que ellos hacen. Y la tienen, porque un déficit a la carta quebraría el principio de igualdad entre españoles, con todo lo negativo que ello implica.
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